‘Poderoso Victoria’, la historia de una locomotora que funcionó con tequila

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Morelia, Michoacán

Luego de una exitosa Alfombra Roja, la presentación de Poderoso Victoria (2021), dirigida por Raúl Ramón, anoche en el Matamoros, cerró con una de las ovaciones más estruendosas que se hayan escuchado en nuestro Festival.

Y conste que se lo merece, es un canto al esfuerzo colectivo, a la lucha contra lo imposible, a la perseverancia.

La anécdota, diseñada para atrapar al público desde el principio, se centra en el 1936, en el pueblo La Esperanza, en el desierto mexicano: los magnates cierran la mina y, de un plumazo, dejan también al villorrio sin ferrocarril.  

Entonces, Durán (Gerardo Oñate, moreliano), el joven mecánico, tendrá que elegir entre cruzar la frontera norte, y renunciar al amor de su vida, o ayudar a un grupo de pobladores dispuestos a poner en práctica un plan descabellado: construir su propio tren de vapor, en el que, por cierto, tienen que usar tequila como combustible, pues el carbón se lo robaron los dueños.

La película, independiente, de bajo presupuesto, con nulo apoyo del gobierno federal, fue filmada durante ocho semanas en Durango, Jalisco, Guanajuto y exhibe un ritmo muy ágil, diálogos chispeantes y muy buenas actuaciones (con un Damián Alcázar, imperdible ).

No renuncia al melodrama, pero no cae en el lagrimeo tradicional; al contrario, de vez en vez, le echa mano a los recursos de la comedia acompañados por ciertos aires místicos y tradicionales.

Tal vez su lado flaco esté en el personaje de El Tuerto, el malo de la puesta, quien resulta muy previsible y caricaturizado.

La cinta, considerada como de “buena vibra”, ha ganado tres premios del público en hilo en los festivales de Guadalajara, San Diego y en Chicago. Y fue adquirida por Cinépolis, así que podrá ser vista en los circuitos comerciales de todo el país.

Hablan los poderosos

Luego de la proyección de la obra todo el elenco de poderosos mantuvo un diálogo abierto con el público que resultó muy gratificante. En el encuentro Damián Alcázar aseguró:

“Bueno, en la filmación soy un viejo que, con su experiencia, les hace ver a la gente que, unidos, podíamos llevar adelante todos nuestros proyectos.

Es una metáfora, les decimos a todos que, juntos, como equipo, podemos sacar adelante el país. Tenemos que luchar por los que están desprotegidos, por lo que no comen”.

Por sus parte, el Raúl Ramón, el director, comentó:

“Nos tardamos mucho tiempo en esta película, pulimos los detalles, buscamos las locaciones adecuadas, que coincidieran con la época…

Me doy cuenta que los mexicanos están reaccionando bien ante esto proyectos llenos de añoranza, y al mismo tiempo, de optimismo en el porvenir.

Las personas están un poco cansadas de la pelis de pobreza, violencia, desesperación, migración. Necesitan un cine que los apapache, familiar.

No tenemos una moraleja o un mensaje como tal, pero sí es una cinta que alude a las cosas importantes de la vida: la convivencia, la tolerancia, la fraternidad, pero, más que nada, nos invita a seguir nuestros sueños, sin importar lo imposible que puedan parecer.  

Me gusta mucho que anden diciendo que es un homenaje al ingenio mexicano.  

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