Morelia, Michoacán

El hackeo a millones de archivos confidenciales del Ejército, por parte del grupo de activistas Guacamaya, desnudó algunas de las prácticas de grupos criminales que operan en Michoacán y de las cuales la milicia tiene pleno conocimiento.

En los documentos, dados a conocer por el periodista Carlos Loret de Mola, se revela cómo la delincuencia controla la producción del limón en la Tierra Caliente, el cobro de cuotas por la venta de pollo y hasta cómo llevan a cabo la ejecución de personas.

“El Ejército ve todo, sabe todo y no hace nada”, evidenció en su nota el periodista de Latinus.

De acuerdo con la publicación, integrantes de los grupos delictivos que operan en Buenavista y Apatzingán pueden obtener ganancias de hasta 570 mil pesos diarios por el cobro de cuotas con la venta de limón.

“(Un delincuente) acapara la compra del limón, variando el pago del producto entre $4.10 y $4.20, y cobrando una cuota de $.20 por kilogramo (refiriendo que llega a comprar hasta 300 toneladas al día). En base a lo anterior, se estima que puede obtener hasta 60 mil pesos diarios por cobro de cuota (referida por los productores de limón como comisión)”, detalla el informe.

El reporte militar aparece en el apartado de “Enriquecimiento ilícito a través del cobro de cuota a productores de limón”.

En el documento, se destaca que la ganancia puede llegar a ser de hasta 570 mil pesos por día y que uno de los jefes criminales determina los días de corte de limón, “como acción para controlar el precio del producto en el mercado”.

Otro reporte, del 12 de agosto de este año, muestra la injerencia criminal en el precio del pollo.

“Los ‘delincuentes’ continúan estableciendo y controlando los precios a productos de consumo en las poblaciones donde tienen influencia”, refiere el archivo, clasificado como ‘secreto’.

La publicación de Latinus también exhibe el reporte de inteligencia número 22043418, donde se revela cómo el Ejército tuvo conocimiento de que un grupo criminal planeó la ejecución de una persona identificada como Jorge, un día antes de que ésta se consumara el pasado 24 de abril.

Foto: Adán García.

“Teniendo todos los elementos para evitarlo, el Ejército no hizo nada (…) No es solo que no combaten a los criminales, sino que los dejan hacer lo que quieran. Saben que van a matar a alguien y no se cruzan en su camino; bajan los brazos”, evidenció Loret de Mola en su reporte.

Incluso, el periodista afirmó que la milicia conoce hasta el sitio donde los criminales compran armas ilegales en Apatzingán, para de ahí ser llevadas a otros puntos como La Ruana, en Buenavista Tomatlán.

“El Ejército sabe quién va a llegar a la tienda, la mercancía que se va a comprar y a dónde se la van a llevar (…) Así de claro tiene el Ejército cómo se mueve el armamento en Michoacán”, expuso.

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