FOTO: Archivo/ACG

Morelia, Michoacán

Señales positivas, pero insuficientes, muestra Michoacán al corte del primer año de la administración estatal encabezada por Alfredo Ramírez Bedolla, en materia económica, aseveró el analista económico Heliodoro Gil Corona.

Luego de un sexenio que se caracterizó por una “severa crisis económica”, el primer año del periodo 2021 a 2027 ha reportado signos de recuperación, los que, no obstante, se encuentran muy por debajo de las necesidades de la entidad.

El profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), refirió que los estados económicos ocasionaron deterioro de las actividades productivas en los años 2015 a 2021 que derivaron en un estancamiento, con un crecimiento anual de 0.9 por ciento, atraso tecnológico y desplazamiento de las actividades industriales por las exportaciones agrícolas.

En tanto que en 2016 la economía estatal creció 4.2%, en 2020 decayó 6.8%; estas cifras le valieron a la entidad la posición 29 a escala nacional en el rubro.

En los años 2015 a 2021 las actividades del campo pasaron de 11 a 13.6%; los servicios se mantuvieron en 70%, y las actividades industriales se redujeron de 19.2 a 15.5%.

“Enmendar este desastre económico requiere de tiempo, recursos y talento, pero hay algunas señales que se pueden interpretar como positivas: del cuarto trimestre de 2021 al tercer trimestre de 2022 las actividades económicas crecieron 2.6 por ciento anual”.

“Además, en los primeros 5 meses de este año se tuvo una recuperación de las actividades industriales de 7.6%, conformado por 16.8% del sector de generación de electricidad, agua y gas; 8.3%, manufacturas, y 2.8%, construcción”, explicó.

Mencionó que aunque estos signos son positivos, resultan insuficientes, ya que el reto para el estado es mayúsculo, por el requerimiento de un repunte de 4% anual por los próximos 5 años.

Además, se debe asegurar un monto de recursos por 40 mil millones de pesos, y retornar la participación de las actividades industriales en la economía local a niveles de 2000, 23.5%.

Otro factor es la crisis de empleo, donde entre enero y agosto de este año se crearon 3 mil 500 empleos formales, que contrastaba con el mismo período de 2021, cuando se perdieron 375.

La expectativa es que al terminar 2022 la creación de empleos ascienda a 10 mil nuevas plazas laborales formales.

La magnitud de la exigencia de empleos formales se observa al comparar la cifra de 2017, 31 mil 551.

No sólo es crear nuevos empleos, sino impulsar la formalización de los que actualmente están en la informalidad, al pasar de una tasa de 70% a 40%.

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