Fotos: Ramiro Aguayo

Morelia, Michoacán

Investigadores del INAH Michoacán y Servicio Arqueomagnético Nacional del Instituto de Geofísica de la UNAM Campus Morelia lograron estimar temporalidades de los vestigios encontrados en el camino del acceso a la Morelia colonial.

El empedrado descubierto durante la realización de las obras en la carretera de la salida a Salamanca servía como una vía de acceso hacia Tarímbaro-Cuitzeo en la antigua Valladolid. Luego de una campaña de excavaciones lidereada por el arqueólogo Ramiro Aguayo fueron hallados y clasificados diversos artefactos cerámicos tanto de origen colonial como prehispánico.

Por sus características, los materiales empleados en la fabricación de dichos artefactos pueden emplearse para determinar la intensidad del campo magnético terrestre prevaleciente durante su elaboración. Entre los artefactos coloniales destacan piezas cerámicas de aspecto mediterráneo, muy probablemente fragmentos de vasijas utilizadas para la transportación de aceite de oliva proveniente de España.

A partir de esta suposición, se emplearon modelos geomagnéticos centrados en las Islas Canarias o en España Peninsular como referencia para comparar las componentes magnéticas encontradas en los artefactos recién encontrados, comenta el doctor Avto Gogichaishvili, responsable del Servicio Arqueomagnético Nacional.

La ciudad de Sevilla o sus alrededores parecen ser el lugar más probable de la elaboración de estos objetos en un periodo situado entre los años 1730-1770 y posteriormente traídos a México. En lo que se refiere a la cerámica colonial, muy probablemente fue producida en Michoacán o zonas aledañas, parecen ser aún más antiguas y su temporalidad se ubicaría entre los años 1600 a 1650. De los materiales locales, fue posible estimar la edad de algunos fragmentos de las llamadas tejas árabes o castellana, se trata de un artefacto cerámico ampliamente utilizado en la arquitectura michoacana para el recubrimiento de techumbres.

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