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Ciudad de México

En México se han reducido los homicidios durante los últimos cuatro años, casi no hay protestas y las huelgas no prosperan, aseguró al rendir su cuarto iinforme de gobierno el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Enfatizó que su objetivo principal es lograr que los ciudadanos sean felices.

No obstante, la seguridad fue el tema número 18 de 19 que se abordaron durante el discurso que transmitió en vivo por sus redes sociales y pronunció frente a los miembros de su gabinete, que aplaudieron en varias ocasiones.

Según los dichos de López Obrador, los datos que presentó sobre incidencia delictiva provienen del INEGI y en ellos se refleja que disminuyó la incidencia de todas las modalidades de robo, secuestro e incluso homicidios, en un 10 por ciento según sus datos, mientras que en el gobierno de Fox aumentaron 1.6 por ciento; en el de Calderón, 192.8 por ciento y en el de Peña Nieto, 59 por ciento y si se tiene una percepción distinta es por culpa de la prensa, que es controlada por sus “adversarios conservadores”.

Habló también sobre la iniciativa que presentó para que la Secretaría de la Defensa Nacional quede a cargo de la Guardia Nacional e insistió en que “el propósito no es militarizar ni el autoritarismo”.

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A lo largo de su discurso, el Presidente también aseguró que en México ya no ha habido huelgas ni manifestaciones y aseguró que su gobierno mantiene una buena relación con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), al grado de llamar a los docentes “apóstoles de la enseñanza”.

El informe priorizó los temas económicos: comenzó con el crecimiento del empleo formal, después habló de los ahorros obtenidos con la supuesta eliminación de la corrupción y la austeridad, en tercer lugar de cómo se contuvo la inflación mediante el subsidio a las gasolinas, de las refinerías, la inversión extranjera, el tipo de cambio y de la reforma energética, en donde no se perdió la oportunidad de lanzar una mención a los “neoliberales, funcionarios corruptos y antipatriotas”.

López Obrador advirtió que su gobierno no se toman en cuenta indicadores cuantitativos en materia económica, sino cualitativos, pues su prioridad es que la gente “sea feliz”, antes que el crecimiento económico. Aseguró además que existe una mejor distribución de los recursos.

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Un espacio importante ocuparon también los programas sociales, el tren maya, Dos Bocas y proyectos a futuro, entre ellos: acceso a internet gratuito en todo el país, construcción de bancos del bienestar, canales de distribución de agua en el norte del país y fortalecimiento de aduanas.

Cerró su discurso asegurando que en México hay un pleno respeto a la libertad de expresión, no hay corrupción ni impunidad, se está ganando la batalla contra la discriminación y el clasismo, los tres poderes son absolutamente independientes, hay estado laico, hay pocas protestas, las huelgas no proliferan y ha bajado la violencia y concluyó con una frase triunfalista:

“Les confieso que ahora poseo más serenidad y aplomo que antes. Ha crecido aún más mi respeto y el amor al pueblo. Creo con racionalidad, con mísica y con optimismo que triunfará la Cuarta Transformación de México y en lo personal me siento bien y de buenas, estoy feliz porque la revolución de las conciencias ha reducido al mínimo el analfabetismo político”.

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