Branson, EU
En el distrito escolar de Cassville, a unas 50 millas al oeste de Branson, en Misuri, Estados Unidos, las autoridades educativas notificaron a los padres la decisión de aplicar nalgadas a los niños más rebeldes y entregaron formularios de consentimiento para que los firmaran.
“Al final del día, esto le da a la escuela una herramienta más para disciplinar a un niño, sin tener que enviarlo a casa suspendido”, dijo Dylan Burns, de 28 años, un agricultor local que favorece la opción del castigo corporal.
El distrito escolar de Cassville, que atiende a mil 900 estudiantes, asegura que el castigo corporal es una variante que se aplicará “sólo cuando todos los demás medios alternativos de disciplina han fallado” y debe administrarse sin ninguna “posibilidad de lesión o daño corporal”.
En 1977, la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que el castigo corporal en las escuelas era constitucional, otorgando a los estados el derecho de decidir por sí mismos.
Desde entonces, muchos estados han prohibido la práctica, pero 19 todavía la permiten, la mayoría de ellos en el sur, según la Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente.




