Morelia, Michoacán

Hace un año, un mes y 25 días, Vicente Benjamín N., envenenó y mató con plaguicida a dos suaves lomitos que eran héroes de la Cruz Roja: Athos y Tango; hoy, un juez del Tribunal Superior de Querétaro lo encontró culpable del crimen, sentenciándolo a 10 años con 6 meses de cárcel.

En este hecho sin precedentes al ser el primer juicio por crueldad animal que se registra en el país y que marca una nueva pauta en la historia de la justicia mexicana, hay además otras sanciones al criminal condenado: el pago de una multa del orden de los 115 mil pesos y la reparación del daño, calculada en 2.3 millones de pesos.

Aunque rescatistas y abogados buscaban la pena máxima de cárcel, que para estos delitos es de 18 años de prisión, habitantes de Querétaro y de prácticamente todo el país aplaudieron la decisión del Poder Judicial de condenar a 10 años y medio al asesino de Athos y Tango. La pena más alta aplicada.

Fotos: Redes sociales

Bajo la consigna de que “Quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona”, los defensores de la causa se dijeron confiados que esta condena marque un precedente donde los presuntos agresores de especies animales la piensen dos veces antes de cometer un nuevo crimen.

Athos y Tango fueron asesinados el 13 de junio de 2021, en el fraccionamiento Panorámico de la capital queretana. Aunque el rescatista de la Cruz Roja, Edgar Martínez, quien estaba a cargo de ambos lomitos, fue informado de la condenable acción, no pudo hacer nada para salvar sus vidas.

Athos, un Border Collie con más de cinco años en servicio, era especialista en búsqueda y rescate; durante el terreno de 2017, se encargó de buscar personas sepultadas y fue también reconocido por localizar a hombres y mujeres reportados como perdidos en bosques.

El suave lomito tenía certificación internacionalmente ante la Organización Internacional de Perros de Búsqueda y Rescate y era un especialista acreditado por el equipo de Búsqueda y Rescate Urbano de la Cruz Roja.

La labor de Tango, un dorado cruza de Yorkshire, con más de tres años de servicio, no era menos importante: el suave lomito era un perrito de asistencia, adoptado por el cuerpo de rescate de la Cruz Roja.

Ambos comieron las salchichas envenenadas con alcaloides y fosfato que les dio Vicente Benjamín N., quien ahora deberá purgar una condena de 10 años y seis meses en prisión, además de cubrir las otras sanciones que le fueron ordenadas.

Ni una patita menos.

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