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Al momento de redactar esta columna, la justicia aún no resolvía liberar o vincular a proceso a 167 presuntos integrantes del grupo armado “Pueblos Unidos”, detenidos en un operativo sin precedentes en el combate al crimen organizado en Michoacán por la cantidad de armas y personas aseguradas.

Fue un operativo quirúrgico, sin un solo disparo, a pesar de que los detenidos traían consigo todo un poderoso y letal arsenal: 233 armas de fuego -más de la mitad de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea-, incluidos fusiles Barret calibre .50, capaces de derribar objetivos aéreos y de traspasar blindajes como si fueran papel.

También tenían en su poder casi 20 mil cartuchos útiles de distintos calibres y 24 vehículos, al menos uno de ellos blindado. Y de acuerdo con los reportes oficiales, entre los detenidos hay tres con antecedentes que los vinculan en actividades criminales ejecutadas en esta entidad.

Pueblos Unidos dice tener otros datos. Se intenta vender en el mercado de la percepción como un grupo de autodefensa que surgió en el año 2020 para generar, en los municipios donde tiene presencia, anillos de seguridad ante el asedio de los cárteles que operan en Michoacán o que quieren ingresar desde Jalisco.

Esa película los michoacanos ya la vimos en 2013, cuando civiles se levantaron en armas en Tepalcatepec y Buenavista bajo la misma bandera que ahora lo hace Pueblos Unidos, y que en poco tiempo ya controlaban la seguridad en 36 de los 113 municipios del estado. La diferencia es que hace casi una década las extorsiones, secuestros, asesinatos y cobro de piso provenían del cártel hegemónico de esa época, el de Los Caballeros Templarios, antes Familia Michoacana.

Sin embargo, en las áreas de seguridad gubernamental, a este grupo al que pertenecen los 167 detenidos se le ha llegado a relacionar con Cárteles Unidos, la organización conformada por remanentes que quedaron después de la desarticulación de Los Caballeros Templarios entre los años 2014 y 2015, en la época del ‘virrey’ Alfredo Castillo.

Lo cierto es que la capacidad logística y de fuego que tiene la organización de supuestos autodefensas, no se entendería sin ramificaciones que los entrelacen con grupos ligados, de entrada, al tráfico de armas de alto poder, similares a las que usan sicarios al servicio del crimen organizado.

De ser vinculados a proceso y hallados culpables, su captura podría situarse como el mayor golpe a las organizaciones delictivas en lo que va del gobierno de López Obrador, pero el presidente no la compró. Ni una referencia le mereció el operativo en sus conferencias mañaneras, esas en las que Felipe Calderón en su personaje más acariciado. Lo ha citado 853 veces en 910 conferencias.

Por el contrario, el presidente volvió a insistir en que, a su entender, son los abrazos el camino para contener la espiral de violencia que generan los criminales, sí, esos que son capaces de ejecutar públicamente a sus víctimas, incendiar 25 tiendas Oxxo en cuestión de horas, acribillar a cuatro empleados de una estación de radio y generar terror todos los días con cuerpos colgados, mutilados o decapitados.

Para Andrés Manuel, la solución pasa inclusive -así lo ha dicho- por el regaño de las madres a esos hijos sicarios, a esos hijos gatilleros y asesinos a sueldo. Madres como las que esta semana han sido vistas abogando en las calles por los detenidos en Uruapan, suplicando su liberación, alegando su presunta inocencia.

Para ellas, a los michoacanos ‘nos faltan 167’. Para quienes aún abrigamos la esperanza de que haya un viraje en la estrategia y que no sean los abrazos el eje rector de una guerra en donde el enemigo está avanzando, aterrorizando y tomando el control de los territorios, esa captura podría significar una luz al final del túnel.

Si como dice el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, no habrá tolerancia con ninguna banda, sea cual sea su origen o siglas, vendrán más capturas de objetivos criminales y se situaría a Michoacán como el campo de batalla donde los abrazos dejaron de ser el arma por definición contra la delincuencia organizada.

Al tiempo.

Cintillo

Ahora se sabe que, cuando Ramírez Bedolla definía la integración de su gabinete hace 10 meses, una mujer de la 4T levantó la mano para ser Secretaria de Seguridad Pública. Ya se conoce lo que sucedió después.

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