Moscú, Rusia
El gobierno ruso está ofreciendo amnistía a los presos que acepten luchar junto al ejército de ese país en Ucrania.
A pesar de que Rusia sigue sufriendo pérdidas por la invasión a Ucrania, que ahora se acerca a su sexto mes, el Kremlin se ha negado a anunciar una movilización en toda regla, una medida impopular para el presidente Vladimir Putin.
Pero, este hecho, la ha llevado a un esfuerzo de reclutamiento encubierto que incluye el uso de prisioneros para compensar la falta de personal.
Ellos, aunado a los informes de que cientos de soldados rusos se niegan a luchar y tratan de rescindir sus contratos para abandonar el ejército.
En realidad, las autoridades parecen estar haciendo todo lo posible para impulsar el alistamiento. Vallas publicitarias y anuncios de transporte público en varias regiones proclaman: “Este es El Trabajo”, instando a los hombres a unirse al ejército.
En tanto, las administraciones regionales están formando “batallones de voluntarios” que se promocionan en la televisión estatal ofreciendo salarios mensuales de entre 2.150 y 5.500 dólares.
No es la primera vez que las autoridades rusas utilizan una táctica de este tipo. La Unión Soviética empleó “batallones de prisioneros” durante la Segunda Guerra Mundial.







