Morelia, Michoacán

En la noche de este martes la Orquesta Filarmónica Infantil de México, con 126 niños y jóvenes de todo el país, 6 de ellos michoacanos, ofreció un concierto magno en el Teatro Morelos de la ciudad de Morelia que será difícil de olvidar.

Tres son las razones del éxito: el amplio repertorio, universal y mexicano, dio suficientes motivos para la evocación; los instrumentistas se lucieron con el volcán que solo se puede lograr a esas edades y el público, formado, en parte, por integrantes de los coros y las agrupaciones orquestales michoacanas, no dejó de entregar su aliento ni un solo minuto.

En la ceremonia de apertura del evento, Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador de la entidad enfatizó:

“Lo que vamos a disfrutar esta noche es especial, porque podremos escuchar música clásica que es cultura y tiene sonido, alegría, colores, sentimientos, vivencias. Es un gusto enorme tener a esta orquesta en Michoacán. Estos jóvenes hacen un sacrificio de horas y horas. Nada es de generación espontánea. Y debemos agradecerles mucho”.

La orquesta, que lleva más de 20 años de fundada y realiza su gira número 30, preparó en un campamento en Querétaro durante 15 días un espectáculo que conmueve, está lleno de imágenes sensoriales, y llama al gozo, incluso, a las personas no acostumbradas a sentir este tipo de música.

Bajo la dirección de Roberto Rentería Yrene (director artístico) y Eduardo García Barrios, director asociado, el concierto comenzó con la obra de Alexis Aranda “Epifanía”, una composición vibrante, combativa, impetuosa en el ritmo de los violines, que le rinde tributo a la lucha de la humanidad contra el covid-19

Luego, los músicos le dieron paso al romanticismo de Richard Wagner con la “Obertura: Los maestros cantores de Nüremberg”, que incursiona en el himno, en la marcha, en la rebeldía y, sobre todo, en el amor, un tema que se hace recurrente con Tchaikovsky y su “Fantasía de Romeo y Julieta”, símbolo de la pureza y la entrega que es destruido por la avaricia y el deseo de poder.

En esta obra se escucha la batalla, los cantos religiosos y los rugidos de la muerte.

Un momento especial del concierto se vivió con la mexicana Gina Enríquez y su “Fantasía en jazz”, una pieza que nos hace recordar los paseos por el campo, las carreras por la arena al pie de la playa, las bromas que hacíamos cuando éramos chicos. Aquí todo se hace divertimento, ternura y sensualidad, con texturas que nos llevan de la mano al mundo del jazz.

Otro compositor de nuestro país, Arturo Márquez, hizo grande también la noche con “La leyenda de Miliano” y “Danzón núm. 2”.

En particular, a la primera propuesta no le faltaron buenas vibras y es comprensible: está inspirada en Emiliano Zapata y en la lucha de los campesinos en defensa de sus tierras. En toda la composición, llena de furia, de reclamo, parece escucharse el llanto de las cigarras por la caída del Caudillo del Sur.

La gira de la Orquesta Filarmónica Infantil de México seguirá por Guadalajara, San Luis Potosí, Zacatecas y León. La presentación final será en el Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de México, el domingo 7 del presente mes.

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