Inviable construir 2 presas en cuenca del Río Chiquito: Ambientalistas

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Morelia, Michoacán

Integrantes de la Red de Ambientalistas de Michoacán (Redam) manifestaron su oposición al proyecto del Gobierno de Michoacán de construir dos presas en la cuenca alta del Río Chiquito, en el municipio de Morelia.

En cinco puntos, los integrantes del organismo, conformado por investigadores, académicos, activistas y productores agrícolas, sintetizaron las razones por las que objetan la construcción de los dos embalses en esa castigada zona de Morelia:

1. La construcción de las presas en los polígonos que se han señalado públicamente constituye un grave riesgo para la población dado que estos polígonos se encuentran sobre y cerca de fallas geológicas activas. Ante tales riesgos es necesario aplicar el principio precautorio.

2. Las presas alterarían el sistema hídrico de la cuenca y generarían efectos ecológicos exponenciales en el Lago de Cuitzeo, el segundo cuerpo de agua natural más extenso del país y uno de los más antiguos del mundo.

Explican que al ser el Río Chiquito uno de los principales afluentes de dicho lago, las presas acelerarían su desecación y provocarían una serie de afectaciones climáticas (el lago es fundamental para la regulación del clima en esta región) y a la salud pública.

El Gobierno de Michoacán ha planteado construir las presas “Coronillas” y “Jesús del Monte” para mitigar el agotamiento de agua en pozos profundos y manantiales, en momentos en que las lluvias se tornan cada vez más irregulares en todo el territorio estatal, especialmente en Morelia.

En contraparte, académicos de la Redam señalan que de cristalizarse este proyecto, un efecto inmediato sería las tolvaneras sobre las ciudades aledañas, lo que ya ha ocurrido, con graves efectos en la salud humana. Además, señalan, disminuirían las funciones ecológicas del lago, se afectaría la economía local y se agudizarían los problemas sociales ya existentes en las comunidades aledañas.

3. Las presas afectarían irreversiblemente los ecosistemas del Río Chiquito, lo que es especialmente grave porque la alteración del flujo natural del agua devastaría los ciclos de vida de la flora y fauna nativas. La zona alta de la cuenca forma parte de un Área Natural Protegida y es el hábitat de especies endémicas, algunas de ellas amenazadas.

4. La inundación de los polígonos señalados provocaría el desplazamiento de numerosas familias que viven en la zona y, como se ha observado en muchos otros casos estudiados, las obras serían un factor multiplicador de diversos problemas socioambientales.

5. El gobierno ha manifestado que a la fecha no cuenta con los recursos para construir dichas presas, cuyo costo se estima entre 600 y 800 millones de pesos por cada una, según una publicación reciente.

Agregan que los costos finales de estas obras resultan mucho mayores a lo estimado originalmente. En un estado con pocos recursos, que depende casi completamente de los ingresos de la Federación para su operación y que constantemente enfrenta adeudos con maestros, universitarios y empleados, además de obras viales inconclusas, no parece sano para las finanzas públicas realizar estas obras, señala el documento con el pronunciamiento de los integrantes de la Red.

En opinión de los académicos, los costos y riesgos probados y posibles que generarían las presas mencionadas “son extraordinarios e innecesarios”.

Agua potable segura en Morelia

Para asegurar el abasto de agua potable en la ciudad de Morelia y mitigar las inundaciones proponen diversas alternativas:

1. Desazolvar las presas de Cointzio y Umécuaro.

2. Clausurar los pozos ilegales que abastecen la producción de frutillas en la zona de Lagunillas y establecer límites al uso de fertilizantes en este cultivo y el del aguacate en la parte alta de la cuenca de Cuitzeo, a la que pertenece Morelia.

3. Reforestar agresivamente las zonas aledañas al Río Chiquito y otras partes altas de la cuenca, como los cerros del Punhuato y Quinceo, para recuperar su capacidad de mitigación de inundaciones y recarga de mantos freáticos.

4. Reducir los volúmenes concesionados a la empresa Kimberly-Clark, dando prioridad al abastecimiento de agua potable para la población.

5. Frenar el desarrollo inmobiliario en zonas de recarga de mantos freáticos y obligar a los que ya construyeron en dichas zonas a que implementen obras y tecnologías que permitan la reabsorción del agua en el subsuelo.

6. Promover la implantación de sistemas de captación de agua de lluvia en zonas urbanas, con énfasis en las que actualmente sufren desabasto.

Exhortan a las instancias del Gobierno Estatal a observar en todo momento el principio precautorio, y abrirse al diálogo con todos los sectores involucrados, en especial con los pobladores de las comunidades potencialmente afectadas.

Solicitan que se tomen en cuenta las evaluaciones de científicos expertos en geología, ecología, hidrología y otras áreas que han realizado estudios previos en la zona.

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