Maquiavelo en Michoacán

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Gambito social

“Las cosas del mundo son tan mutables
que nadie podría permanecer durante un año
con sus ejércitos ociosos”.
Nicolás Maquiavelo

Para comprender mejor a Michoacán y sus causas, cotidianamente leo con atención diversos pronunciamientos del denominado “círculo rojo” y las validaciones que reciben. Invariablemente, aparecen entre ellos rostros y biografías conocidas.

Comprendo que los tiempos no son fáciles: hay necesidad, posverdad y ambición flotando en el ambiente. Son fáciles de discernir las presiones a las cuáles se ven sometidos los actores -polisemia incluida- locales.

Cada uno es libre de expresarse como así lo desea, pero no olvidemos que, como lo dijo Alexis de Tocqueville, uno de los más influyentes pensadores del mundo occidental, “a los seres humanos los separan, más que las ideas, los intereses”. La red del sistema de actores acaba determinando el destino de un territorio, su sociedad y su gobierno, nos guste o no.

Causas tan legítimas y nobles como la educación, la salud, la paz y la cultura se subordinan a intensas disputas por dinero, poder, vidas y haciendas.

Peor aún, no se vislumbra siquiera el momento neurálgico: pareciera que la capacidad de soportar presión de la sociedad michoacana es casi infinita. Figuras que tienen poco de literarias y mucho de pragmáticas como el “no te acabes, Michoacán” y “Michoacán, S.A. de C.V.” harían ruborizarse a Groucho Marx cuando mencionaba “estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros”.

Empero, cada día que se vive cobra su cuota en tiempo, desarrollo, sangre, desplazados, ignorancia, abandono y aspiraciones rotas. Quisiera pensar que pronto habrá un momento cero: aquel en el cual los tomadores de decisiones definan de qué lado de la historia desean ser recordados: si aspiran a colocar bajo su brazo la llama flamígera de la verdad, la ciencia, la justicia, la igualdad y la razón o, en contrapeso, las cuentas por cobrar de enarbolar ideologías y aspiraciones ilegítimas.

Más temprano que tarde, cada uno exhibirá con evidencias si desea el progreso de Michoacán y sus semejantes, especialmente los más desfavorecidos o si llanamente busca saciar sedes de poder, recursos, protagonismo y placeres.

Del activismo genuino a obtener ventaja hay solo un paso, así como del interés potencial al conflicto de intereses hay una línea muy delgada. Es importante entender que la lucha por incidir en los asuntos públicos y las mieles que de ello emanan es encarnizada, frenética, a veces soterrada y en ocasiones abierta.

Los aforismos de Maquiavelo contienen vigencia en el Michoacán contemporáneo. Tener presente el epígrafe de esta entrega abona a comprender la posición del complejo gambito social en que nos encontramos, para lograr superar esta etapa de una vez por todas.

Sus comentarios son bienvenidos en eaviles@mexicanosprimero.org y en Twitter en @Erik_Aviles

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