Feliz Día del Padre Ausente

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Morelia, Michoacán

El depósito llegó por 500 pesos, apenas suficiente para solventar el costo de la consulta médica. Con la hija mayor enferma, Liza* tendría que ocuparse, además de atender a la pequeña paciente, de los gastos de medicamentos y análisis clínicos, porque su expareja decidió que con 500 pesos, única aportación en semanas, satisfacía sus obligaciones como padre.

En el proceso de afrontar una maternidad en solitario o con mínimo respaldo del padre, Liza* no está sola: el Censo Nacional de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) refiere que en Michoacán hay 32 por ciento de hogares con jefatura femenina, equivalente a 410 mil 986 familias a cargo de una mujer, lo que posiciona al estado en el sitio ocho dentro de la escala nacional.

“De acuerdo con el INEGI, en México hay 35 millones de madres autónomas o madres solteras, pero este dato no es preciso, porque lo que realmente sucede es que en México hay 35 millones de padres ausentes y más de 35 millones de infancias abandonadas, porque algunos hombres tienen más de un hijo”, explica Paola*, de la asociación Deudores Alimentarios Michoacán.

Este domingo 19 de junio se conmemora en el país el Día del Padre. Para muchos, es una oportunidad de honrar al hombre que provee, que cuida y que protege, que pasa largas horas de trabajo para llevar el pan y la sal a su hogar. Para otros, es momento de recordar al padre fallecido. Para algunos más, es el recordatorio de la ausencia, no por muerte o circunstancias especiales, sino por decisión propia del varón.

Múltiples son las formas de no estar, pero una de las que genera mayor impacto es la económica: “En 91 por ciento de los casos de pensiones por manutención, los acreedores son los hijos. 67 por ciento de las madres no reciben un pago para manutención. Tres de cada cuatro hijos de padres divorciados no cuentan con recursos para su manutención y se quedan fuera de las estadísticas los hijos no reconocidos por sus padres, los hijos de relaciones extramaritales, los que no llevan el apellido del padre porque su esposa se enoja”, agrega Paola*.

Años atrás, con el divorcio Liza* recibió una sentencia de pensión alimenticia por poco más de cuatro mil pesos mensuales para la manutención de sus dos hijas. Nunca ha recibido esa cifra con esa periodicidad. A veces su exesposo envía un poco de dinero para gastos muy concretos, pero los pagos de la renta de la casa que habitan, los servicios, la alimentación, la educación, ropa, calzado, esparcimiento, salud y más corren por cuenta de Liza* y suman más de los 10 mil pesos por mes que capta como ingresos.

Los datos son alarmantes, sobre todo porque involucran a hombres que aseguran con vehemencia que sus hijos “son su todo, por ellos respiran y por ellos trabajan”, y a pesar de ello no dudan en hacerles víctimas de violencia económica.

“Negar el pago de la manutención es una manifestación de violencia económica y lamentablemente no viene sola, se hace acompañar por violencia emocional, como chantajes, manipulación o menosprecio de las capacidades de las madres y violencia patrimonial, cuando ella debe vender o empeñar sus bienes para conseguir los recursos que debiera aportar el padre. La pensión alimenticia es un derecho de los hijos, no es un favor que se hace a las mujeres; exigir la pensión alimenticia es una obligación de las madres para con sus hijos”, asevera María*, integrante de Deudores Alimenticios Michoacán.

Foto: HispanTV

Son mínimos los casos donde el impago se da por causas ajenas a la voluntad del padre; el grueso de los casos obedece a que ellos esconden los recursos, no mantienen un empleo formal o se mudan de ciudades y estados para complicar el seguimiento. También controlan los gastos, al entregar su aportación en especie o asignar una cifra insuficiente para cubrir las necesidades de los hijos.

“Es bien difícil identificar la violencia económica, porque no deja huellas o lesiones físicas; los signos quedan en situaciones complejas de demostrar, como el que las madres, aun las que cuentan con una pensión alimenticia para sus hijos, aportan más de 50 por ciento de su manutención”, coinciden María* y Paola*.

El INEGI establece que el ingreso trimestral promedio de los padres mexicanos, de 15 a 49 años de edad, oscila de 25 mil 900 pesos a 30 mil 700 pesos, mientras que para las madres es desde 12 mil 600 pesos a 17 mil 500 pesos trimestrales.

La ausencia del padre se observa en el tiempo y las actividades que no comparte con sus hijos. “En los últimos meses, la relación de él con las niñas es telefónica, unas cuantas llamadas por pocos minutos; para la más pequeña está bien, pero la mayor sí resiente la falta de su padre”, explica Liza*

En 2021, la Fiscalía General del Estado (FGE) registró 102 denuncias por el delito de incumplimiento de obligaciones de asistencia familiar, 65 de las cuales correspondieron a Morelia y el resto, a Uruapan, Lázaro Cárdenas, Zamora y La Piedad. Para 2022, esta cifra decayó a 38, con 22 generadas en Morelia y las demás en La Piedad, Uruapan, Zamora, Lázaro Cárdenas y Zitácuaro.

Pero estos datos no dicen mucho ante expedientes de madres que desde 2009 esperan por una pensión alimenticia o que se ejecute una sentencia o que se cumpla la sentencia, ante pensiones dictaminadas por el juez de 800 pesos mensuales para atender a tres niños y la falta de consecuencias severas para los deudores alimenticios.

“Las instituciones revictimizan a las mujeres y a las infancias, ponen cursos y programas de capacitación para su personal en perspectiva de género, en derechos humanos, pero sólo sirven para colgar un diploma, porque no los interiorizan, necesitamos que las pensiones alimenticias vayan más allá de salarios mínimos, de unidades de medida y actualización (UMA) o de 800 pesos por mes para tres pequeños, necesitamos que cesen los compadrazgos y la corrupción que permiten que incluso funcionarios sean deudores alimenticios y que se respete la máxima de salvaguardar el interés superior de la infancia”, reiteran.

Foto: ACG

“Es imperativo que se involucren las instituciones, porque no somos un número de expediente, somos personas con dobles o triples jornadas, algunas con redes de apoyo, otras solas, nos partimos el lomo y estamos tratando de crear un vínculo. Esto es un grito de ayuda ante un problema que vivimos todos los días”, señala Paola*.

Han pasado 10 años y para Liza* no se ha actualizado la pensión alimenticia de poco más de cuatro mil pesos mensuales para sus dos hijas. Tampoco se ve voluntad de cumplimiento. “Ni siquiera sé a qué se dedica el señor, sólo sé que no tiene un trabajo formal”, explica. Pero la hija mayor ya la ha impulsado a tomar las cartas y buscar una asesoría para que este derecho de los dependientes económicos se haga valer.

“Tenemos que recordar que la pensión alimenticia es un derecho de los hijos que las madres tenemos la obligación de ejercer y en esto debemos informarnos, acercarnos a las instituciones, pedir ayuda legal, incorporarnos a las colectivas, crear redes de acompañamiento, escuchar las voces y hacer comunidad, porque mantener a los hijos es una de las obligaciones que se adquieren con el título de padre”, menciona María*.

Foto: ACG

El tendedero de deudores, más efectivo que el sistema judicial

“Empezamos hace un año, cuando pusimos el primer Tendedero del Deudor Alimentario, en las instalaciones del Poder Judicial estatal. Ahí vimos la problemática que ocasiona la violencia económica y acuerpamos a las que enfrentan la ausencia paterna, hasta que la marea nos llevó a constituirnos como una colectiva que hoy es parte de la Red Nacional de Mujeres contra sus Deudores Alimentarios, con presencia en 11 estados”, afirma María*.

Justamente, el Tendedero del Deudor Alimentario ha resultado una de las estrategias más eficientes para, en el ámbito extrajudicial, incentivar el pago de las pensiones pendientes y su posterior regularidad. Y es que para algunos, nada peor que el escarnio social.

Al menos eso sucedió con Ana*, quien tras lustros de esperar por la pensión alimenticia para su hijo, decidió colgar en el primer Tendedero del Deudor Alimentario en Morelia la fotografía del padre de su adolescente. La respuesta no se hizo esperar y vino en forma de depósitos y tiempo para compartir con el hijo.

“Mi deudor llevaba dos años sin pagar la pensión alimenticia y sin ver a la hija, pusimos la foto en el tendedero del año pasado y en poco menos de un mes ya había saldado sus adeudos y ahora paga la pensión de forma regular. Claro que se enojó, porque sus amigos le avisaron que su foto se exhibía, porque no podría ir al futbol sin que se burlaran de él, perdió dos buenas oportunidades de empleo. Yo nunca imaginé el alcance”, rememora Paola*.

Foto: ACG.

Puede más la burla y la exposición social que el aparato judicial en Michoacán. No en todos los casos, “algunos son demasiado cínicos”, pero la presión social ha demostrado ser más eficiente que la justicia como medio de sanción para los deudores alimentarios.

“En redes sociales, en sus charlas con amigos, con parejas, con familiares, se muestran como padres ejemplares, por lo que aparecer en un tendedero de deudores alimentarios es una vergüenza, puede más el escrutinio que la conciencia”, refieren.

Liza* truena sus dedos y cuenta las últimas monedas. Debe elegir entre comprar cosas que necesitan sus hijas y cosas para su uso personal. Se decanta por atender a las niñas y aún debe pedir prestado para completar. Y es que los 500 pesos del único depósito en semanas apenas alcanzaron para la consulta médica.

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