El vendedor de ilusiones de la Cerrada de San Agustín

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Morelia, Michoacán

En la Cerrada de San Agustín, en el mismo corazón del Centro Histórico, de cara a la Plaza de Armas, hay un hombre serio, adusto, con pocas sonrisas, que se dedica a una tarea complicada y necesaria: la venta de ilusiones a las personas desgraciadas o que han perdido el rumbo.

Él se llama Ulises Reyes y, en una de sus pocos descansos, aceptó contestar algunas preguntas de Primera Plana mx:

“En unos días cumplo 50 años y desde los 13 empecé a trabajar con los pajaritos, es algo muy bonito, me permite conocer a mucha gente. Yo fui el heredero de un tío que inicio este negocio desde que era adolescente en un parque cerca de la Basílica de Guadalupe, en la capital. También les enseñó esta magia a sus hijos”.

Este oficio, un poco gitano, le ha permitido recorrer casi todo México…

Sí, durante muchos años andamos por plazas, fiestas de pueblo, expo-ferias, festivales, exposiciones… hasta que hace 10 años visité Morelia y me enamoré de mi actual esposa.

Y Morelia, ¿qué le parece?

Muy bonito el centro, muy animado, su gente se deja apapachar. Es un pueblo con las tradiciones muy arraigadas, lo que es muy bueno para las personas que ofrecemos buenaventuras como yo.

Ulises terminó la preparatoria y se atrevió a iniciar estudios de Derecho, pero, al mismo tiempo, creció en una familia donde se hacía de todo para sobrevivir y aprendió a trabajar la plomería, carpintería, ebanistería, electricidad, albañilería…

¿Cómo se llaman los 3 pajaritos?

Copetes, un canario de la clase Botón de Oro, Nicolás, conocido como “canelo”, trae plumas amarillas, aunque las de las alas son café y Pancho, muy chiflador.

¿Quiénes son sus clientes?

Bueno, hay de todo: me llegan muchas parejitas que se van a casar; personas que esperan poder trabajar en los Estados Unidos; hombres a quienes les va mal en los negocios, mujeres que sospechan que sus maridos las engañan; jóvenes deprimidos que no aprobaron sus exámenes… en fin… personas sin rumbo y llenas de dudas, casi siempre.

Usted un poco hace labores de psicólogo…

Bueno, si la persona viene muy amargada, porque la corrieron del trabajo o de su casa, yo le ofrezco una inyección de energía, le doy una motivación para que no ande por los suelos. Muchos se van mejores de como llegaron.

¿Cómo se desarrolla el ritual?, ¿Por qué le llaman el pajarito de la buena fortuna?

Los que llegan deben decir alto sus nombres para que los pajaritos los escuchen y perciban la energía positiva o negativa que traen. Luego, tienen que referir el problema que lo aqueja.

Entonces, Pancho saca 3 o 4 papelitos que contienen mensajes personalizado, horóscopos, que el ciudadano podrá leer a las 9 de la noche de ese mismo día o a las 12 del mediodía de la siguiente jornada.

¿Y estos papelitos tienen un costo?

Sí, valen 10 pesitos cada uno. Los daba en 5, sin embargo, la inflación nos está comiendo.

¿Y fluyen los clientes?

Es como todo negocio, los fines de semana son mejores, aunque, a veces, llega mucho turismo, sobre todo, norteamericano y europeo, y un lunes cualquier, tranquilón, se llena de cazadores de fortuna.

Durante el Día de Muertos la gente se acerca mucho más a mi trabajo, las personas dicen “la suerte va ligada con la muerte, porque nunca sabemos qué va a pasar”.

Además, la ciudad se llena de visitantes a quienes les fascinan los pajaritos.

En las tardes, Ulises Reyes siempre está en su puesto, no importa si hay sol o lluvia, él está decidido a regalarle un poco de esperanza a la gente y en esta tarea su protagonismo no tiene rivales.

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