Utopía, EU
En una escuela de la localidad de Utopía, de unos 200 habitantes, perdida entre colinas y campos extensos, en Texas, Estados Unidos, hay un cartel que anuncia “¡Cuidado! Este colegio está protegido por personal armado”.
La medida de armar a su personal fue adoptada por el plantel en 2018 para evitar matanzas escolares como la ocurrida el pasado martes en la escuela primaria Robb, en Uvalde, a unos 50 kilómetros de ahí.
“No hay forma de evitar al 100 por ciento que ocurran cosas así”, dice Michael Derry, director del distrito escolar de Utopía desde 2020. “Pero creo que el hecho de que se sepa que hay personas armadas aquí para proteger a los niños es muy disuasorio”, añade.
Los profesores que deseen llevar una pistola deben tener una licencia y presentar su candidatura a la junta escolar, que otorga el permiso o no tras revisar los antecedentes del empleado, explica Derry, de 56 años.
Para él, esa iniciativa es también una forma de paliar la falta de policías en el área de Utopía, en el noreste del condado de Uvalde.
El martes, el fiscal general de Texas, Ken Patxon, defendió en Fox News la necesidad de que más colegios armen a sus trabajadores.
“No podemos evitar que la mala gente haga cosas malas. Pero tal vez podamos armar y entrenar a los profesores y otros empleados para que respondan rápido. Para mí, esa es la mejor respuesta”.
Por su parte, Becky Pringle, presidenta de la Asociación Nacional de Educación (NEA), que agrupa a numerosos profesionales de la enseñanza, rechaza esas propuestas.
“Poner más armas en las escuelas hace que las escuelas sean más peligrosas y no hacen nada por proteger a nuestros estudiantes y docentes de la violencia. Los profesores deberían enseñar, no actuar como agentes de seguridad armados”.







