Morelia, Michoacán

Con el espectáculo Muluk: el barco fantasma, una apasionante historia de piratas y sirenas encantadas, puesta en escena por el Circo Dragón, concluyó ayer domingo en la noche, en la plaza Melchor Ocampo, el Festival Cirkua, el cual se celebró durante todo el fin de semana para conmemorar el aniversario 481 de la ciudad de Morelia.

Y vale decir que fue un cierre por todo lo alto que conquistó a los pequeños y adultos de la familia con un verdadero delirio de cañones, baúles, tambores, máscaras y disfraces que, por momentos, le cedió el protagonismo a animales como un cangrejo bonachón, un tiburón y un pulpo descomunal.

En realidad, en el show hubo de todo: música, danzas enfebrecidas, acróbatas aéreos, un número de aros, juegos con pelotas, malabares con cuchillos y peligrosos performances con fuego.

Pero, sin dudas, la nota más destacada la puso el dúo de acróbatas Mano a Mano, formado por Sofía y Jafet, quienes mostraron un acto lleno de magia y riesgo que les permitió entrar en la escuela de circo de Quebec, en Canadá.

Otro que brilló mucho fue Emanuel García, quien tiene un número de mástil volante que deja atónico a los espectadores. Estuvo con el Circo Soleil y figuró en la obra “Tzintzun”, aquí en Morelia.

Durante toda la puesta en escena se lució igualmente Shary, una cantante que va narrando en vivo las historias con su linda voz.

Luego de la presentación, Primera Plana mx entrevistó a Rodrigo Arellana, fundador, productor y actor del Circo Dragón.

“Nosotros tenemos nuestra sede en la ciudad de Zapopan, en el estado de Jalisco, y usamos los actos tradicionales y asombrosos del circo, pero representándolos de una manera teatral, con el apoyo de la danza, el canto, la tecno, la multimedia. Hemos sido como la punta de la lanza para inspirar a otras muchas compañías”.

“Estamos muy contentos por haber sido invitados a cerrar el Cirkua. La organización ha sido excelente para ser un primer festival, solo quedan algunas cuestiones técnicas para mejorar. Realizar este evento en solo 2 meses es casi una proeza”.

En la obra Muluk… se observan cierto didactismo…

Pues, sí, aunque con un criterio artístico. Muluk viene del maya y significa luna, la narrativo se apoya en un marinero que se enamora de una sirena imaginaria que no es otra cosa que el reflejo de la luna en el mar. Hay mensaje ambientalistas y se explora en la dualidad entre el bien y el mal. No faltan las moralejas escondidas en las letras de las canciones.

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