Libre Expresión…

“Los pleitos no durarían tanto tiempo si el error estuviera sólo en una parte”.

Francois de La Rochefoucauld  (1613 – 1680)

Escritor, político y militar francés.

Han pasado poco más de 7 meses desde que Silvano Aureoles Conejo dejó de ser el gobernador de Michoacán, pero sigue causando inquietud a sus oponentes y ejerce poder en otros.

Resulta que, en el marco de la discusión sobre la Cuenta Pública del 2020, la bancada de Morena y sus aliados intentaron reprobarla, pero no pudieron. Fue tal su desesperación que, en un primer intento el pasado 28 de abril, pese a que no había quórum en el Pleno Legislativo, salieron a declarar que la habían reprobado, como lo hizo, por citar un ejemplo, el líder de la bancada de Morena Fidel Calderón Torreblanca.

Para colmo, el propio gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla en su rueda de prensa del pasado lunes 2 de mayo, destacó que le habían informado que la penúltima Cuenta Pública de Aureoles Conejo estaba reprobada. Este martes quedó claro, que sólo aprobaron el dictamen que señala presuntas irregularidades, a las que deberá dar seguimiento la Auditoría Superior de Michoacán, pero la Cuenta ni se aprobó ni se reprobó.

Evidentemente le mintieron al gobernador y no tuvo el cuidado de corroborar la información antes de fijar postura y celebrar el presunto triunfo. Peor aún, argumentó que sabía que Silvano presionó y amenazó a legisladores locales para que impidieran se reprobara la Cuenta Pública en mención.

En tan pobre debate, hay varios puntos a destacar.

Primero, aprobar o reprobar una Cuenta Pública en el pleno legislativo para efectos de sancionar a un gobernador o exgobernador, es prácticamente irrelevante. Lo realmente importante es que la Auditoria Superior de Michoacán reúna las pruebas suficientes y presente las denuncias correspondientes, especialmente porque las observaciones sobre presuntas irregularidades del 2020 superan los 6 mil millones de pesos, como lo destacó Calderón Torreblanca.

Y claro, el gobierno que encabeza Ramírez Bedolla puede hacer su parte, buscar irregularidades y presentar más denuncias para lograr la rendición de cuentas. Eso es lo realmente importante.

Segundo, no es cosa menor que el Ejecutivo estatal no esté debidamente informado de lo que sucede en el Congreso local, que crea a ciegas a alguien que evidentemente le miente y no haya generado algún sistema que le dé certeza antes de hablar.

Tercero, lamentable que Ramírez Bedolla desperdicie el tiempo de su rueda de prensa y arrastre la investidura al acusar sin pruebas e iniciar chismes. Y es que pese a que destacó que Aureoles Conejo presiona y amenaza a diputados, no dio a conocer ni una sola denuncia, tampoco los nombres de los presuntos agredidos y ningún legislador confirmó las amenazas. Todo sigue en chisme.

Está claro el encono y los ánimos de venganza de morenistas contra Silvano Aureoles, se conocen bien, la mayoría de ellos hicieron equipo en el pasado reciente en el PRD, no hace mucho tiempo trabajaron campañas electorales juntos y hasta celebraron triunfos como el del propio exgobernador hoy desaparecido. El poder los fragmentó, algunos se enojaron porque no tuvieron lo que creyeron merecer y otros abandonaron el barco para subirse al de Andrés Manuel López Obrador y asegurar seguir viviendo del erario.

Por lo pronto y pese a que Morena ahora gobierna, Silvano Aureoles los inquieta, le reconocen cierto poder, así que en lugar de demandas contundentes sólo chismes y ante la derrota que sufrieron le piden que les diga dónde anda.

¡Pobre Michoacán! Sin transparencia y sin resultados en rendición de cuentas.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.

cmongem@hotmail.com 

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