Morelia, Michoacán
“¡No estamos todas, nos faltan un chingo!”. En Morelia, colectivas y activistas feministas marcharon este lunes de luto por el chingo de mujeres que, por causa de la agresión feminicida, hoy hacen falta en sus hogares.
Apenas días atrás México conoció, una vez más, el horror de la violencia de género con la desaparición y muerte de Debanhi Escobar en Nuevo León, mientras que en Michoacán se descubrió el cuerpo de Naomi a unos kilómetros del sitio donde fue vista con vida por última vez.
Y este lunes, mujeres en Morelia, armadas con flores y sartenes, con copias de fichas de búsqueda de desaparecidas y pegamento blanco, marcharon desde la Antimonumenta hasta el Palacio de Gobierno, para hacer eco al reclamo que se dejó oír, de nueva cuenta: alto a la violencia de género.

Un corte a la circulación local, pintas hechas con gises en el arroyo vehicular, consignas y sirenas, precedieron a la lectura de un posicionamiento, donde las manifestantes, en su mayoría jóvenes, exigieron al gobierno del estado que, lejos de señalar a las colectivas feministas por el ejercicio de su derecho a la protesta, señale a los responsables de las 100 muertes violentas de mujeres, ocho catalogadas fomo feminicidio, que acumula Michoacán en lo que va del año.
Un pase de lista rememoró los nombres de las muertas y desaparecidas que pesan sobre la ciudad y el estado y los contingentes partieron hacia el Centro Histórico.
Fue una movilización pacífica, en la que las colectivas pegaron carteles con los nombres y los rostros de las mujeres desaparecidas. Una movilización flanqueada por elementos de la Policía Municipal. Un movilización de gritos y silencios.

A su arribo al Palacio de Gobierno, repitieron el posicionamiento y su llamado a las autoridades a dar justicia a las víctimas de la violencia feminicida y sus familias, a emitir políticas públicas que garanticen seguridad para todas y sanciones para los feminicidas.
“Estoy hasta la madre, las autoridades no nos cuidan, a mi hija la cuido yo, hoy estoy aquí por ella, porque quiero que aprenda que mientras no levante la voz no pasará nada”, expuso una madre.
“No estás sola,no estás sola”, la animaron las más jóvenes, al notar la voz temblorosa de la madre.







