Francisco I. Madero, Coahuila
El domingo 3 de abril desapareció la joven María Fernanda Contreras, de 27 años, en Nuevo León. Días después fue encontrado su cuerpo en el municipio de Apodaca, Nuevo León y este martes fue detenido en Coahuila el presunto responsable de acabar con su vida, Raúl Alfredo “N”, de 26 años.
El caso de María Fernanda trascendió a nivel nacional por tratarse de una estudiante del Tec de Monterrey y porque en Monterrey se han emitido 20 alertas de búsqueda de jóvenes en menos de un mes, de las cuales ocho siguen sin aparecer.
Otro factor que llevó a que el caso de María Fernanda tuviera un eco particular fueron las declaraciones de sus familiares, quienes cuestionaron el actuar de la Fiscalía al denunciar que dieron a conocer la ubicación del celular de la joven a los investigadores, pero no hicieron nada y que se dejó ir a Raúl Alfredo, principal sospechoso, un día después de la desaparición, que tenía rasguños en los brazos al ir a declarar.

Fue precisamente en un domicilio la zona de la ciudad en donde el padre de María Fernanda había detectado que se encontraba su celular y en donde él mismo estuvo dando vueltas buscándola donde días después los investigadores encontraron el cuerpo de la joven con golpes en la cabeza.
Esta situación y la cantidad de desapariciones similares en tan poco tiempo motivó a que se desarrollaran varias manifestaciones pacíficas y a que el gobernador de Nuevo León, Samuel García, anunciara que se crearía un grupo especializado de búsqueda; sin embargo, el secretario de Seguridad de Nuevo León, Aldo Fasci, declaró que las desaparecidas eran jóvenes que se habían olvidado de avisar a su mamá que se iban.
De acuerdo con la Fiscalía de esa entidad, a Raúl Alfredo se le imputarán los cargos de feminicidio y desaparición de personas. Indicó que el deceso ocurrió la misma noche de su desaparición. Es decir, cuando dejaron ir al sospechoso, ya la había asesinado.




