Foto: ACG

Acueducto

1.- A estas alturas, a dos días de la consulta de la revocación de mandato, de acuerdo a los resultados arrojados, los morenistas michoacanos entregan pésimas cuentas no solo al líder nacional de MORENA, Mario Delgado, sino al propio presidente Andrés Manuel López Obrador.


2.- Los datos están ahí, y los morenistas no pueden decir que tienen otros, en los hechos no cumplieron con la meta fijara, mínima, de un millón de votos a favor de la permanencia del titular del Ejecutivo federal, vamos apenas la mitad y eso, en términos llanos, es un gran fracaso.


3.- MORENA Michoacán no está siquiera en la media nacional del Sí aportado en dicha consulta, incluso fue superado por estados más pequeños, como el caso de Tlaxcala, bueno, ya no digamos Tabasco, por eso el hacer cuentas alegres es un autoengaño; no, no hay, no se quiere, autocrítica.

4.- Y, más allá de considerar los resultados citados como una victoria contra los opositores, a la par de culpar a las autoridades electorales federales de las limitantes impuestos desde el máximo órgano legislativo del país, los morenistas debieran, internamente, hacer un real balance.


5.- Sin embargo, es evidente que entre la división de MORENA Michoacán, en donde hay tribus que juegan más a sus intereses que a los partidistas, y la escasez de verdaderos operadores políticos, los que hay son contados con las dos manos, urge un manotazo que imponga orden.

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