Washington, EU
Tras el cese, el próximo 23 de mayo, del llamado Título 42, que permitía las deportaciones masivas por las restricciones sanitarias fronterizas derivadas del covid-19, Estados Unidos anunció que reforzará la seguridad en la zona ante el incremento de los flujos migratorios.
Ayer viernes, Blas Núñez-Neto, subsecretario Adjunto de Política Fronteriza y Migratoria del DHS (Departamento de Seguridad Nacional, por sus siglas en inglés), aseguró:
“A partir del 23 de mayo, cuando el Título 42 ya no esté vigente las familias y los adultos solteros que crucen la frontera sin autorización legal serán sometidos a procedimientos de deportación, y si no pueden establecer una base legal para permanecer en los Estados Unidos, serán deportados”.
En conferencia de prensa vía telefónica, desde Washington, subrayó que, de forma precautoria, y en vista de los actuales incrementos en los flujos migratorios hacia Estados Unidos a través de México, el DHS ha decidido blindar la frontera.
“Ya hemos enviados a más de 600 agentes, policías, a la frontera y estamos dispuestos a seguir mandando gente si fuese necesario”, subrayó.
Estos oficiales han sido dispuestos en las zonas de la frontera, donde la inteligencia estadunidense ha detectado que los flujos de migración se han incrementado en los últimos meses incluyendo lugares como Del Río en Texas, Yuma en Arizona y el Rio Grande Valley, también en Texas.




