Morelia, Michoacán
Una investigación profunda, sin prejuicios de ningún tipo, por parte de la Fiscalía de Justicia del Estado (FGE), eso pide el grupo de periodistas integrantes del Grupo Morelos tras el asesinato de Armando Linares López.
En un manifiesto dado a conocer a la opinión pública, el Grupo Morelos condenó el asesinato de Armando Linares López, director de Monitor Michoacán, ocurrido este martes en la ciudad de Zitácuaro.
“El GRUPO MORELOS condena de la manera más enérgica el crimen, demanda que no quede en la impunidad y exige condiciones básicas de seguridad para el ejercicio del periodismo en Michoacán, como en todo el país”, expresa el texto.
Además, lanzaron un llamado a las autoridades para frenar la impunidad que reina en la administración de justicia:
“El crimen del colega Armando Linares, ocurrido frente a su familia, en su propio domicilio, es un botón de muestra más de esa trágica realidad. Los integrantes del GRUPO MORELOS exigimos, primero, que desde ninguna instancia gubernamental se propalen rumores malsanos que buscan desvirtuar la actividad periodística que Armando llevaba a cabo, a manera de “explicar” o hasta “justificar” su asesinato.
No puede soslayarse el hecho de apenas el pasado 31 de enero, Roberto Toledo, colaborador del mismo medio de comunicación, había sido también asesinado, sin que hasta ahora se conozcan avances en la investigación del crimen, como tampoco debe pasarse por alto que ambos, Roberto y Armando, habían venido denunciando presuntos actos de corrupción de variada índole por parte de autoridades de la región, lo mismo que de otros niveles”.
Est e grupo llama al Estado a tomar con seriedad todos los asesinatos en contra de comunicadores de todo el país ya que es vergonzoso que México siga siendo el país más peligroso para ejercer el periodismo.
Advirtiendo que la libertad de prensa pende de un hilo, pidieron enérgicamente “que desde lo más alto del poder político y constitucional, deje de golpearse cotidianamente a quienes ejercemos el periodismo, con señalamientos casi siempre infundados que solo propician, al menos en una parte de la población, un ánimo violento contra la prensa. El poder público no puede olvidar que a las agresiones verbales siguen, invariable y peligrosamente, las físicas”.
Concluyen enviando solidaridad a colegas periodistas de Zitácuaro:
“A los colegas de Zitácuaro enviamos nuestra completa solidaridad, porque tenemos claro que el mismo riesgo que están corriendo ellos, lo enfrentamos todos. Nos sumamos irrestrictamente a la exigencia: ¡NI UNO MÁS!”







