Morelia, Michoacán
Su lema era “cumplir es nuestro deber”, y en campaña tenía por costumbre no firmar ningún compromiso. Su palabra era el único pagaré, pero ya no pudo cumplir. Ni siquiera lo dejaron seguir: lo asesinaron ayer, con apenas seis meses en el cargo.
“No les firmé ningún documento, todo es de palabra. Les vuelvo a decir que César no promete; César se compromete a apoyarles en todo lo que hablamos sobre las necesidades del pueblo”, era la frase de César Valencia Caballero, quien el año pasado se lanzó a competir por la alcaldía de Aguililla, pese al asedio histórico del crimen organizado en esa localidad michoacana.
Y ganó con mil 569 votos, de aproximadamente 4 mil emitidos. Sólo participó cerca del 50 por ciento de la población, una población que en últimos meses ha estado sitiada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Cárteles Unidos.

Ambos grupos se disputan desde hace al menos dos años el control de este territorio, ubicado a 290 kilómetros de la capital Morelia y el cual ha visto nacer a varios cárteles de la droga.
Es la tierra de Luis y Armando Valencia, quienes procrearon en la década de los 90 el Cártel de Los Valencia y después dieron vida al Cártel del Milenio, organización que introducía el 30% de la droga que se traficaba desde México a Estados Unidos, de acuerdo con estimaciones de la entonces Procuraduría General de la República (PGR).
Los lazos de este grupo criminal llegaban hasta Colombia, donde se le vinculaba con el Cártel de Medellín para el traslado de la droga.

A Armando Valencia, capturado en 2003, el entonces secretario de la Defensa Nacional, Clemente Vega, lo llegó a comparar con Osiel Cárdenas Guillén, líder del Cártel del Golfo, el cual fue considerado uno de los grupos criminales más violentos del país.
Aguililla es, además, la tierra de Nemesio Oseguera, alias ‘El Mencho’, líder del CJNG, el cual disputa actualmente el control de la plaza a Cárteles Unidos.
En medio de esa disputa, en marzo pasado Cárteles Unidos sufrió uno de sus más duros golpes, con la captura de Adalberto Fructuoso Comparán Rodríguez, señalado por las autoridades como uno de sus máximos cabecillas.


Comparán Rodríguez había sido presidente municipal de Aguililla. Gobernó en el periodo 2008-2011 y dos años después se infiltró en el movimiento de autodefensas –civiles que se levantaron en armas contra el Cártel de Los Caballeros Templarios en el año 2013-.
La detención se realizó en Guatemala, bajo acusaciones de traficar más de 500 kilos de metanfetamina de Michoacán a Florida, Estados Unidos.
La violencia que ha marcado a Aguililla por la guerra que libran los grupos criminales, ha dejado cientos de muertes, incluidos 13 policías que fueron emboscados el 14 de octubre del 2019; cinco ministeriales abatidos en un ataque donde les dispararon más de 600 balas en el año 2006, o el asesinato en 2018 del candidato independiente a la alcadía, Omar Gómez Lucatero.

Bajo ese contexto de violencia, César Valencia –ex priista, ganadero y agricultor- se montó en la campaña por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), en la elección del 2021.
En su discurso evitaba hablar de sus planes en materia de seguridad. Sabía que hacerlo podía haber sido su sentencia de muerte.
Ayer, apenas había concluido una reunión con autoridades estatales y federales para revisar la estrategia que empezaba a desplegar el gobierno en un intento por darle a la población un poco de paz y certidumbre, cuando sicarios interceptaron su camioneta en el trayecto a su casa y le dispararon.
Valencia recibió tres balazos, dos en el pecho y uno en el cuello. Ya no pudo, como decía otro de sus lemas: “cumplir por Aguililla”.





