Fotos: ACG.

Morelia, Michoacán

Este 8 de marzo, el grito desbordó la calle. Fue un grito de rabia, de dolor, de hartazgo de cientos, miles de mujeres que salieron a marchar en Morelia para exigir el derecho a vivir.

Fueron 4 las movilizaciones que se realizaron este año, comenzando con el Frente Nacional de Lucha ppr el Socialismo (FNLS), que llevó a cabo una marcha del monumento a Lázaro Cárdenas al palacio de gobierno, sin incidentes.

Posteriormente, la Red de Colectivas Feministas de Michoacán (Redcofem) arrancó la movilización masiva. Integrantes de colectivas feministas armadas con pancartas y lonas, con aerosoles y martillos, gritaron a voz en cuello para exigir los derechos humanos de las mujeres.

Fotos: ACG.

Desde la fuente de Las Tarascas hasta el palacio de gobierno se observaron las pintas, vidrios rotos y protecciones de madera arrancadas, seguidos por aplausos y vítores de las manifestantes.

Pero también se vieron las pancartas y cartulinas con la historia de la madre, la hija, la hermana, la amiga, la abuela que nunca volvieron, que fueron igualmente arrancadas a sus familias.

Si bien el destino de la marcha fue el palacio de gobierno, hubo una breve estadía en la plaza Valladolid, donde se intervino el templo de San Francisco y se leyó el pronunciamiento de las colectivas feministas.

A su llegada al primer cuadro de Morelia, las manifestantes intentaron remover las láminas metálicas con que se resguardó el palacio de gobierno, hasta lograr romper el cerco, sólo para encontrar granaderos que impidieron el acceso al recinto.

A las 17:00 horas la Asamblea de Mujeres inició la concentración de sus integrantes en el monumento a Lázaro Cárdenas, para luego salir hacia la plaza Benito Juárez, donde se encontró con la segunda movilización programada.

En este lapso, se retomó el cierre en torno del palacio de gobierno y, ante los intentos de las manifestantes por reabrir las láminas protectoras, se produjo la dispersión de gases y el uso de balas de pintura.

Finalmente, a las 18:00 horas se reunieron colectivas feministas en la calzada de San Diego, para llevar a cabo una nueva movilización, la cuarta de cuatro programadas para este 8M, hacia el palacio de gobierno.

Los contingentes abarcaron los 4 carriles de las avenidas Acueducto y Madero, y protagonizaron también intervenciones en inmuebles públicos y privados.

Entre amagos a reporteros de parte de integrantes de las colectivas feministas participantes, para buscar evitar que se tomarán imágenes de estas acciones, la movilización arribó al primer cuadro de Morelia.

Una vez en las inmediaciones del palacio, suspendieron su avance, ante los intentos de manifestantes de derribar el cerco en torno a Palacio de Gobierno.

Los intentos se intensificaron con la incorporación de un grupo de varones, presuntamente infiltrados y normalistas, que habrían contribuido a radicalizar las acciones de protesta.

Éstas pasaron de patadas y golpes contra las láminas a lanzamiento de piedras y objetos ardientes al interior, donde se encontraban elementos policíacos, los que respondieron con gases, balas de pintura y los mismos artículos que les fueron lanzados.

A un costado, colectivas feministas aseveraron “Bedolla, Alfonso, Gaspar Hernández, sí tomamos clases de historia”, en tanto que los avances, aún los mínimos, de las manifestantes frente al muro eran celebrados con gritos y aplausos.

Al sumarse varones a la movilización, a pesar de las muestras de rechazo de parte de las colectivas, se recrudecieron las protestas, y se incrementaron las reacciones de los uniformados.

Tras largas escaramuzas, salieron los elementos policíacos y replegaron a los manifestantes hacia las plazas aledañas a la Catedral y la calle Guillermo Prieto, entre lanzamiento de todo tipo de objetos, vidrios, cerámica, botes para la basura, piedras, trozos de cantera, entre otros.

Esto no detuvo los enfrentamientos, lo que llevó a la detención de 25 personas y dejó lesiones en una cifra no determinada de individuos.

Únicamente luego de estas actividades se presentó una disminución en la intensidad de la protesta y la liberación de espacios ocupados por policías y manifestantes.

Porque este 8M la calle se vio rebasada con creces por el grito. El grito de cientos, miles de mujeres que con dolor, pena y hartazgo salieron a recordar que aún no están saldadas las deudas con las mujeres.

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