Ciudad de México
Perteneciente a Ciudad de México, la alcaldía Xochimilco, cuyo nombre proviene del náhuatl y significa flor, no solo se distingue por sus canales, chinampas, lagunas, jardines flotantes y cultivos exóticos. Todo lo contrario, allí podemos visitar también la terrorífica Isla de las Muñecas, dueña de una leyenda tan cargada de verdad y fantasía como casi todas.

Las muñecas de don Julián
El relato macabro de la Isla de las Muñecas, uno de los imanes turístico en la capital, tiene diferentes versiones, aunque los sucesos más importantes de la historia han resistido el paso del tiempo.
Se dice que un comerciante llamado Don Julián Santana Barrea, habitante del barrio La Asunción Colhuacatzinco, en Xochimilco, en uno de los recorridos por su chinampa, allá por los años 50 del pasado siglo, se percató de que en la orilla del lago yacía el cuerpo de una niña, a quien trató de reanimar de manera infructuosa.
Luego de este suceso, Don Julián, quien se había mudado allí por una decepción amorosa, empezó a sentirse intranquilo y atormentado, porque estaba seguro que espíritu de la menor se encontraba atrapado en aquel desolado lugar.

Desesperado, al hombre se le ocurrió colgar cerca de su vivienda, un par de muñecas que se encontró en un canal, en señal de paz y respeto hacia la niña y, luego, comenzó a recoger todas las que encontraba en sus recorridos, hasta acumular cientos de ellas, las cuales muestran un aspecto tétrico y sórdido.
En realidad, la mayoría están rotas, sin ojos, desmembradas, sucias, despeinadas, y cubiertas por telarañas. Sin embargo, no faltan los que aseguran que están “embrujadas” y, si se les observa detenidamente, se les puede ver moviendo sus cabezas y extremidades y hasta susurrar entre ellas.
Al mismo tiempo, el hombre fue perdiendo contacto con el mundo exterior, hasta que decidió habitar la isla de manera permanente, a pesar de la soledad y de lo siniestro del sitio, y se transformó en una persona ermitaña.
Con los años sus vecinos y amigos llegaron a la conclusión de que quien realmente estaba “poseído” era él, lo que provocó que dejaran de tener relaciones con el hombre.

No se sabe exactamente cuántos años Don Julián vivió así, y solo se volvió a tener noticias de él, cuando, en 2021, su cuerpo sin vida fue hallado justamente en el mismo lugar donde tiempo atrás había descubierto el cadáver de la niña.
Algunos dicen que la culpa por no haber podido salvar a la pequeña lo hizo enloquecer, y como modo de ofrenda le regalaba esas muñecas, otros aseguran que estos talismanes tenían el propósito de alejar sus cultivos de hortalizas de los “malos espírtus”.
Tras el trágico final del comerciante, la isla comenzó a ser concurrida por los viajeros y se convirtió en un destino muy popular, al que acuden diariamente decenas turistas nacionales y extranjeros.
Hoy en día se pueden contar 2 mil 500 muñecas, y los visitantes siguen haciendo donaciones que acompañan a Agustina, la grandota imagen favorita de don Julián, la cual tiene un pequeño altar con una minitrajinera como adorno.
A veces, la gente deja regalitos, como pequeñas pulseras, con la intención de librarse de las posibles brujerías.
En 1966 se declaró a Xochimilco como zona de monumentos históricos, y en 1987 fue nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
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