Morelia, Michoacán

Acompañar a su familiar a su tratamiento de hemodiálisis todos los lunes, miércoles y viernes se volvió parte de la rutina cotidiana de esta familia. Ella padece diabetes, es adulta mayor y no puede caminar con facilidad. Este lunes, al término del tratamiento, le informaron que sería su último en esa clínica y no le supieron decir a dónde presentarse el miércoles.

“Vivimos en incertidumbre, no sabemos qué tenemos que hacer y el tiempo está corriendo y mañana necesita su tratamiento”, relataron a Primera Plana el pasado martes.

No son sólo ellos, cerca de 200 pacientes que requieren hemodiálisis -algunos provenientes de otros municipios- se encuentran en la incertidumbre, la clínica que les brindaba el tratamiento como un servicio subrogado del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) les informó que ya no los atendería más porque se hizo una licitación que ganó la Clínica Plenitud, una empresa que sólo tiene sucursal en Ciudad Hidalgo.

Los familiares, quienes optaron por permanecer en el anonimato, acudían desde hace cerca de dos años a una clínica de nombre Fresenios, ubicada en la esquina de Montes de Oca con Juan Escutia, pero lo mismo está sucediendo con cerca de 600 pacientes que eran canalizados a la clínica Niaper, que se sitúa en la calle Peña y Peña, que se han estado manifestando en la vía pública.

Foto: ACG

“Me llamaron un sábado antes de este hospital, me dijeron que era posible que la canalizaran a Hemodiálisis García, en García de León, pero ya no se comunicaron. Llamé a García y me dijeron que no la tenían en la lista, en Ciudad Hidaglo tampoco sabían, dijeron que como eran muchos pacientes, no tenían todavía los datos de todos”, lamentó el familiar.

A la desesperación de no saber a dónde acudir se suma la preocupación de que estas dos clínicas, García y Plenitud, no cumplan con las características mínimas para brindar el servicio. Otros pacientes han relatado que a la de Ciudad Hidalgo se le acabó el agua a medio tratamiento -existe un video de ello-, mientras que los que han acudido a la de Morelia dicen que las condiciones no son higiénicas.

“Adaptaron una bodega para hacer la clínca, no tiene personal suficiente para operar”, alertan con respecto a Plenitud.

Una evaluación realizada por el mismo IMSS a la Clínica Plenitud -en poder de esta redacción- califica positivamente a este centro, al considerar que cumple con todos los requisitos indispensables, así como los opcionales. No obstante, esto no resuelve el problema de la distancia.

“Ha tenidos dos infartos, ni puede caminar bien, se cansa mucho y no puede viajar. Si me mandan a Ciudad Hidalgo, no tengo forma de transportarme”.

Explican que tampoco es factible para ellos acudir a una clínica particular, ya que “no es como un dolor de muelas”, las máquinas deben calibrarse de acuerdo con el historial clínico y la características de cada paciente. Además, es sumamente costoso.

Foto: ACG

Alrededor de mil 500 pesos cuesta una sola sesión de hemodiálisis en el sector privado, lo cual constituye una cantidad que difícilmente puede costear una familia promedio, considerando que se requieren por lo general tres sesiones por semana, lo que daría un total de al menos 12 mil pesos mensuales.

El salario mínimo en esta zona del país es de 5 mil 186 al mes y el salario promedio en la entidad es de 6 mil pesos. Es decir, la mayor parte de los michoacanos ganan menos de la mitad de lo que les costaría pagar el tratamiento por su propia cuenta.

El traslado a una clínica fuera de la ciudad implicaría también un costo alto para esta familia y un riesgo de salud para su paciente, y hay que considerar también que su acompañante no podría trabajar tres días a la semana. El trayecto es de una hora y media sólo de ida y el procedimiento lleva varias horas.

Foto: ACG

“El hecho de que nos hayan cambiado… están jugando con la salud de los pacientes y no se van a querer hacer responsables después por tragedias que ojalá no sucedan”, concluyen.

La situación ha ido escalando y este jueves personas en esta situación acudieron ante el Congreso del Estado a exponer el problema. Los entrevistados recuerdan que el tratamiento no se puede suspender ni un sólo día y refieren que nunca se les anunció que se haría una licitación y se cambiaría el lugar donde reciben el servicio, que originalmente brindaba el hospital del IMSS de Charo, pero con el covid dejó de atender:

“El aviso fue de sopetón. Ni el seguro se tomó la molestia de un comunicado, de decir, ‘¿saben qué?, esto va a pasar’. Bien se pudo haberle avisado a la clínica con una semana antes para que uno se fuera preparando, pero no a la mera hora ‘ya no vienes'”.


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