Marcos Castellanos, Michoacán
San José de Gracia contaba con seis policías municipales en turno la tarde del pasado domingo, cuando arribaron al municipio cerca de 20 camionetas con hombres armados, por lo que decidieron no actuar y esperar refuerzos, dijo en entrevista el presidente municipal de Marcos Castellanos, Jorge Luis Anguiano Partida.
Entrevistado por varios medios nacionales, el edil contradijo la versión del fiscal general del estado, Adrián López Solís, quien acusó a la Policía Municipal de no dar aviso a las fuerzas estatales y federales de lo que estaba ocurriendo y aseveró que hubo comunicación constante con la Policía Estatal que tiene su sede en Jiquilpan.
Explicó que al ser un municipio pequeño, no hay capacidad de fuego para enfrentar a un grupo armado de esta magnitud y su protocolo dicta que se alerte a los superiores, policía estatal en este caso, y se espere a los refuerzos. Lo cual se hizo, aseguró, cerca de las 16:30 horas.

Fue así como, según la version de Anguiano Partida, no hubo elementos de seguridad que fueran testigos de cómo se limpió la escena y se desaparecieron los cuerpos o heridos que pudieran haber resultado de las detonaciones, pues los seis elementos -no tres, como señaló el fiscal-, ingresaron al área hasta que arribaron al lugar elementos de la Policia Michoacán, Secretaría de Defensa Nacional y Guardia Nacional.
Tampoco coincidió del todo con la declaraciones del gobernador del estado, Alfredo Ramírez Bedolla, quien aseguró que ya la comunidad retomó por completo sus actividades y la vida transcurre con normalidad. El alcalde explicó que si bien quienes se dedican al negocio principal de San José de Gracia, que es la producción de leche, sí trabajaron normalmente, las escuelas decidieron no abrir sus puertas por temor a lo que pudiera ocurrir y describió el estado de ánimo general de la población como “aletargado”.







