Foto: ACG

Morelia, Michoacán

El 20 de febrero de 1943, Dionisio Pulido trabajaba la tierra cerca de San Juan Parangaricutiro, cuando vio surgir una grieta de la que se levantaban humo y una capa de polvo gris. Asustado, corrió a dar aviso al pueblo: era testigo del nacimiento del volcán Paricutín.

Hoy, A 79 años de distancia, el volcán que nació en un maizal sigue despertando la fascinación de propios y extraños, como sucediera con Isaac Asimov y Gerardo Murillo, Doctor Atl.

La supervivencia de la población, de parte de la iglesia del pueblo de San Juan Parangaricutiro y el Cristo de pasta de caña, que se conoce como el Señor de los Milagros, es parte de los hechos relevantes que rodearon la erupción del volcán.

Foto: ACG

Pero también ha sido el volcán que los ojos humanos vieron nacer y dormir, el 4 de marzo de 1952, luego de nueve años de actividad, además de cambiar la cara de la región, al desaparecer los pueblos de Paricutín y San Juan Parangaricutiro, motivar la creación de Nuevo San Juan Parangaricutiro y elevar a Angahuan a un centro de atracción de turismo.

Perteneciente al eje neovolcánico, se eleva 424 metros sobre el valle, a tres mil 170 metros y es uno de los tres mil volcanes monogenéticos que hay en el país, volcanes que sólo hicieron erupción una vez.

Está rodeado por mil 200 volcanes en la región de Michoacán y Guanajuato y actualmente es un importante atractivo turístico para la zona, que se puede recorrer a pie o a caballo y donde los fieles aún colocan veladoras sobre los restos de la iglesia sepultada bajo la piedra volcánica.

Foto: ACG

“Creyeron que el mundo se acababa”, refirió Francisco Lázaro, en el aniversario 75 del Paricutín, uno de los últimos supervivientes de las personas que vieron aparecer el volcán.

En pocos días, Paricutín quedó bajo la lava y enseguida Zirosto también se vio afectado; en 1944, la gente de San Juan Parangaricutiro debió tomar sus pertenencias, aquello con lo que pudieron cargar, y marcharon 33 kilómetros hasta encontrar un nuevo hogar. La lava alcanzó a cubrir 40 kilómetros de extensión.

Francisco Lázaro relató que las personas se resistieron a dejar sus tierras, sus casas, pero ante lo inevitable emprendieron la retirada. A pesar de lo espectacular de la actividad volcánica, no hubo decesos, lo que fue considerado como un milagro. El milagro del volcán que nació en un maizal.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí