Morelia, Michoacán

Generar desinformación entre la población persigue un objetivo: manipular la opinión pública con intereses políticos y económicos. El origen de esta táctica se detecta desde el triunfo de la Revolución Rusa, la URSS tenía departamentos dedicados a la generación de noticias falsas para tener control estatal y la fase superior se detecta en las primeras dos décadas del Siglo XXI con el nacimiento de las redes sociales y las “Fake News”.

Así lo explicó el especialista Luis Ángel Hurtado Razo en su exposición “Fábrica de verificadores ante la industria de la desinformación”, desarrollada en línea y organizada por el Centro de Información de las Naciones Unidas en México, en el marco de la campaña “Verified”.

El origen de la desinformación: los Estados en el Siglo XX

El autor del libro “Fake News, el enemigo silencioso” explicó que el rastreo histórico del término “desinformación” se detecta en la URSS, aparato estatal emergido tras la Revolución Rusa de 1917, que a través de la Comisión Soviética para la Contrarrevolución y el Sabotaje fijaba agenda mediática con mentiras, en contubernio con los periódicos de la época.

“Había un órgano dentro del andamiaje de la Unión Soviética que se dedicaba a la creación de la desinformación, su tarea era combatir a los adversarios (reaccionarios capitalistas y burgueses) y generaban planes a 15 años de desinformación”.

Es decir, “la desinformación se generaba desde el aparato del Estado, con miembros del gobierno al frente. La intención era influir en la concepción pública contra ciertos sectores sociales”, explicó.

Luis Ángel Hurtado documentó que dicha estrategia no fue usada solamente en la URSS, sino que también se han detectado estrategias similares en el devenir “democrático” del Siglo XX en Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, México y diversos países de América Latina.

Nacimiento de redes sociales y la construcción de la mentira como industria

El tallerista añadió que el modelo de desinformar estuvo vigente durante todo el Siglo XX, pero con la llegada del Siglo XXI y las nuevas formas de comunicación global, en concreto el internet y las redes sociales, el modelo se salió del monopolio de los Estados y entró en la esfera ciudadana y mercantil, para convertirse en un jugoso negocio que tan solo en Estados Unidos deja derramas económicas por más de 10 mil millones de dólares al año, según un estudio realizado por la Universidad de Harvard.

Hurtado Razo resaltó que las fake news han sido utilizadas por portales de noticias virtuales porque es rentable:

“Las noticias falsas generan más visitas, y al tener más visitas, puedes tener más anunciantes, lo cual representa mayor ingreso por publicidad. Hay portales que operan fake news que llegan a cobrar de los cinco mil a los 250 mil dólares mensuales a sus anunciantes”, refirió.

“Se ha vuelto un negocio impresionante y hay muchas personas que viven de ello. Al revisar 10 millones de tweets durante 10 años, se detectó que la información falsa se compartía 26 veces más rápido que la información verídica de los medios de comunicación.

“Es una estrategia muy usada en las campañas electorales para persuadir al electorado. Existen empresas que ofrecen paquetes completos de generación de contenido falso”, describió.

Imagen: Verificado Mx

La mecánica de generación de fake news

El especialista de la ONU explicó la mecánica que se sigue para la generación de noticias falsas en internet: detectar las tendencias principales en Twitter para generar insumos de interés masivo y a partir de esos tópicos, crear noticias falsas a modo de seguimiento partiendo de un contexto social y demográfico.

A modo de ejemplo, el analista puntualizó que durante la pandemia de covid, se detectó el interés de generar noticias falsas sobre las afectaciones del virus sobre el cuerpo, destacando que si no se hubiera generado la pandemia, las fake news hubieran girado en torno de temas políticos, económicos o sociales que fueran tendencia.

Finalmente, enfatizó que la industria de las fake news contrata a psicólogos, filósofos, antropólogos y pedagogos, quienes conforman toda una ciencia de datos para desinformar a la población.

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