
El pasado 7 de septiembre de 2021, la SCJN resolvió por unanimidad que es inconstitucional criminalizar el aborto de manera absoluta y se pronunció a favor de garantizar el derecho de las mujeres gestantes a decidir, sin ser penalizadas, declarando la invalidez del artículo 196 del Código Penal de Coahuila, que establecía una pena de prisión a la mujer que voluntariamente practicara su aborto o a quien la hiciere abortar con su consentimiento, pues vulnera el derecho de las mujeres a decidir.
La Corte extendió su decisión al artículo 198, que impedía que la mujer fuera asistida por personal sanitario en un aborto voluntario. Y extendió la invalidez a porciones del artículo 199 que criminalizaban el aborto y limitaban a 12 semanas la posibilidad de abortar en caso de violación, inseminación o implantación artificial.
Al haberse alcanzado una mayoría, las razones de la Corte obligan a todas y todos los jueces de México, federales y locales, a partir de ahora, a resolver casos futuros, que deberán considerar como inconstitucionales las normas penales de las entidades federativas que criminalicen el aborto de manera absoluta, como lo son los tipos penales que no contemplan la posibilidad de interrumpir el embarazo en un periodo cercano a la implantación, o las normas que sólo prevean la posibilidad de abortar como excusas absolutorias, pues en esos supuestos la conducta se cataloga como un delito, aunque no se imponga una sanción.
Pero Viri Ríos, en Expansión Política, el 8 de septiembre de este 2021, declara que la decisión de la SCJN de despenalizar el aborto, es un avance sólido para el Movimiento Feminista y una muestra de que la ley no será más sin nosotras. Una despenalización que al aprobarse por unanimidad, pavimenta el camino para que el aborto sea legal en todo el territorio nacional.
En un futuro próximo veremos que el resto de los estados despenalizará el aborto, transformando a México, en un país liberal y defensor de los derechos humanos de las mujeres, al permitir el aborto. Porque hasta ahora el aborto sólo es legal en la CDMX, Veracruz, Oaxaca e Hidalgo.
Sin embargo, quedan tres cabos sueltos:
1) Esta decisión no significa que la Corte tenga una inclinación ideológica de izquierda que vaya a traducirse en áreas fiscales o económicas. Este es un éxito del movimiento feminista, más no de la izquierda. En un futuro esta misma Corte podrá aprobar aspectos contrarios a agendas como el cobro de impuestos, la competencia de mercado o la regulación de la banca.
2) No sabemos cómo vayan a responder los estados más conservadores del país o qué influencia logren tener organizaciones conservadoras en futuras discusiones a nivel estatal. El tema podría convertirse, incluso, en una bandera partidista, diluyendo la posibilidad de que los estados implementen legislaciones locales que de manera efectiva den acceso al aborto a sus ciudadanas. Porque despenalizar el aborto no significa facilitar el derecho de las mujeres a tener un aborto seguro.
3) Olga Sánchez Cordero podrá negociar en el Congreso la aprobación de una ley que regule el derecho de las mujeres a abortar. Pero Olga ha mostrado una gran lealtad al Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien es tan conservador como los que critica y condena, por lo que ha dejado ver que prefiere “sacar las castañas con la mano del gato” a través de una encuesta ciudadana.




