Armando Salud Mental

Imaginemos a una mamá en México que manifieste en su sentir que odia la maternidad o que ser mamá le ha quitado poder cumplir muchos sueños que tenía en mente y que está harta de todo lo que implica, simplemente sería una mamá juzgada por la sociedad o una mala madre ya que en Latinoamérica, desde luego en México, se celebra a la madre buena y me refiero al 12 de diciembre, día de la virgen de Guadalupe, un día que desde una perspectiva psicológica social tiende a santificar a la madre que sacrifica, renuncia y sobre todo entrega la vida por sus hijos convirtiéndose así en una santa.

Hoy en día me he encontrado con muchas mujeres que son mamás pero que sufren por serlo y no me refiero a que no amen a sus hijos ni mucho menos, sino a lo que implica toda la crianza, noches de desvelo, cansancio, ansiedad, depresión, incertidumbre, economía, educación, renuncia de sueños, enojo, conflictos con la pareja, divorcio y todo aquello que tiene que ver con la crianza.

No es una cuestión de crucificar a la mujer que manifiesta en su sentir todos esos sentimientos, sino de comprenderla y apoyarle porque también tiene que enfrentarse en el aspecto laboral a cumplir con expectativas o deseos que simplemente dicta la sociedad.

No podemos dejar de lado que existen consecuencias en el desarrollo psicológico de los hijos si no hay un deseo por ser mamá, sin embargo, este acto debe separarse de todo aquello que implique odiar la maternidad y el deseo de serlo, pues son cuestiones totalmente diferentesm, pero que también deben comprenderse desde el sentido mismo de dar vida y cito a Massimo Recalcati (2018) “si el niño no es deseado antes de su nacimiento, si no se le quiere, si ningún deseo lo está aguardando, las consecuencias serán una mutilación de su sentimiento de la vida”.

“La ausencia de deseo materno hace que la vida carezca de sentido”, (Sic) desde una perspectiva freudiana, la maternidad permitiría a la mujer hacerse con lo que no tiene a través del niño (Freud, 1923, 1925).

El deseo materno produce una satisfacción que generalmente sepulta la vida anímica de la madre que exige su lugar en la vida materna y sobre todo atender esa necesidad de mirar y ser vista hacia otro sitio, es ver a la maternidad con ojos de mujer, hija, mamá y esposa, por lo tanto, puede estar siempre ese riesgo de escisión o lo que es lo mismo, de dividirse en los roles para no poder cumplir con ninguno y perderse en el propio sentido de vida.

Es muy importante que se deje de ver a la maternidad como algo romántico o que va a generar la trascendencia universal en el todo para encontrarle sentido a la vida, ser mamá implica estar en un riesgo constante de aniquilamiento emocional y sobre todo en un riesgo de muerte por eso mismo debe existir un reconocimiento a todos aquellos sentimientos que implican ser madre y lograr comprender más allá del deseo, ¿para qué ser mamá?

Contacto: psicologoarmando@yahoo.com.mx

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