Washington, EU

Sidney Poitier, se nos a los 94 años, en Bahamas. El primer actor afroamericano en ganar un premio Oscar como actor protagonista de una película, deja tras su muerte un rastro de rectitud, elegancia y talento en los más de cincuenta años de carrera.

Pero, ante todo, y casi por encima de su sello como primer actor negro en conseguir un Oscar (Los lirios del valle, en 1964), Poitier fue el símbolo de Hollywood durante el movimiento por los derechos civiles, un periodo en el que se convirtió en la mayor estrella de la industria del cine americano.

Que Poitier naciese en Estados Unidos fue fortuito. Sus padres, ciudadanos de las Bahamas y propietarios de una granja de tomates, viajaron a Miami a vender la cosecha, cuando la mujer se puso de parto de forma prematura.

Poitier nació el 20 de febrero de 1927, pero se crió junto a sus 6 hermanos en Cat Island, la humilde localidad de las Bahamas, donde pasó sus 10 primeros años de vida.

De allí se trasladó a Nassau y, poco después, se fue a Florida a vivir con uno de sus hermanos mayor.

Sin educación, sin apenas dinero, pero con la firme determinación de convertirse en artista, Poitier se desplazó a Nueva York en busca de oportunidades.

En 1945 entró en un programa de educación teatral y, apenas 5 años después, logró su primer papel en una película: No Way Out, dirigida por un Joseph L. Mankiewicz, quien se había propuesto rodar cintas que dieron protagonismo a artistas afroamericanos.

Después llegarían títulos como Blackboard Jungle (1955), Edge of the City (1957), The Defiant Ones (1958), A Raisin in the Sun”(1961) o Pressure Point (1962), antes de que ganara el Oscar.

Más adelante, en las décadas de 1970 y 1980, se aventuró en la dirección de películas como Buck and the Preacher y Stir Crazy -protagonizada por Gene Wilder y Richard Pryor-, aunque siguió apareciendo en pelis como Shoot to Kill, Little Nikita, Sneakers y The Jackal.

Su último papel fue en el telefilme “The Last Brickmaker in America“, en 2001, un año antes de que la Academia de Hollywood le entregase el Oscar honorífico de manos de Denzel Washington, su gran sucesor en la industria.

Su última aparición pública fue en la 86 edición de los Oscar, en 2014, donde entregó un premio junto a Angelina Jolie; en 2016 fue galardonado con un Bafta honorífico.

Un auténtico ídolo de Hollywood, sus interpretaciones, que en mayor o menor medida condenaban el racismo en Estados Unidos, ayudaron a derribar las barreras sociales entre afroamericanos y blancos, y le convirtieron en la primera gran estrella negra de un país racista en aquellos años.


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