Foto: Fátima Paz

Morelia, Michoacán

La Estrella de Belén ya se encuentra en el cielo de Morelia para guiar a los Reyes Magos a los hogares de los niños, como hace años lo hiciera hacia el Niño Jesús.

Y antes que llegue la hora de saltar de la cama y abrir los regalos, Melchor, Gaspar y Baltazar abarrotan puestos, tiendas, y cocheras convertidas en negocios para hacerse con los artículos que los pequeños pidieron en sus cartas.

Los establecimientos en el Centro Histórico exhiben sus mejores productos y los Magos de Oriente deben hacer fila para ingresar a las grandes tiendas departamentales y entrar a los pequeños locales donde se ofertan desde miniaturas de muebles de madera hasta aparatos eléctricos.

Esto sin dejar de lado las casas particulares que aprovechan la temporada para ganar algún dinero extra con la venta de juguetes, tecnología y aguinaldos a los apresurados Reyes Magos.

“Sí, estamos buscando todo lo que pidieron los chicos, desde juguetes hasta ropa… Ay, ya me voy, que ahí viene la combi”, expresa Jimena, madre de tres hijos, entre las tradicionales bolsas negras.

Para algunos la mejor opción son los puestos, que se extienden desde el mercado Independencia hasta las cercanías de la plaza Carrillo, sobre la avenida Lázaro Cárdenas y calles como Río Nazas, García Obeso, Leona Vicario y Abasolo.

“Tengo una niña de seis años. Qué no pidió, un Baby Yoda, un soporte para pintar, ropa, y me vine al tianguis del Auditorio Municipal, he encontrado de todo y a muy buenos precios”, refiere Carlos, quien se desempeña como empleado.

Decenas de personas parecen darle la razón. Al teléfono, entre los coches que circulan a vuelta de rueda sobre la avenida Lázaro Cárdenas, cargando carros montables, grandes y sospechosas bolsas, maletas y otros, van los transeúntes en víspera de la noche de los Reyes Magos.

No obstante, no para todos el resultado es favorable, los comerciantes informales tolerados precisan que las ventas se ubican en promedio un 50 por ciento por debajo de lo registrado en 2021.

“Más o menos están las ventas, bueno, menos que el año pasado, no sé si vamos a sacar por lo menos lo que invertimos”, señala Natividad, quien es vendedora de juguetes.

Y es que la crisis económica que trajo consigo la pandemia de coronavirus tuvo un efecto que alcanzó incluso la economía celestial y puso en aprietos a Melchor, Gaspar y Baltazar al momento de gastar en los regalos y los juguetes.

“Vienen, preguntan, se van. Muchos no compran, que está muy caro, que van a comprar menos juguetes para sus niños, que mejor ropa. A ver cómo termina esto”, entera el vendedor de juguetes Mario García.

A ver cómo termina la jornada, porque en esta noche de magia y esperanza, aún los adultos mantienen la ilusión de llevar lo necesario a sus hogares para hacer felices a sus niños.

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