‘No mires arriba’: la película que unos aman y otros odian

34

Morelia, Michoacán

La peli No mires arriba, por muy absurda y surrealista que parezca, se ha posesionado con la rapidez de un cohete como la más vista de Netflix y del servicio de streaming en todo el mundo. ¿La causa? Es pura ciencia ficción, pero, toma mucho de nuestra realidad para regalarnos una sátira sobre la mentira, la ambición y la idiotez de esta sociedad frívolo y globalizado en que vivimos.

Con guion y dirección de Adam McKay y un elenco de lujo encabezado por Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence y Meryl Streep, el filme tiene ya cuatro nominaciones a los Golden Globes, incluidas la de mejor película de comedia, mejor actor, mejor actriz y mejor libreto.

La historia comienza cuando Randall Mindy (Leonardo DiCaprio) y Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence), un profesor y su alumna del postgrado de Astronomía, descubren que un cometa de entre 5 y 9 kilómetros de longitud está próximo a impactar en la Tierra y provocar la extinción total.

Ante dicho descubrimiento, los expertos acuden a la Casa Blanca, para alertar a las autoridades en Estados Unidos acerca del suceso, pero la presidenta megalomaníaca de dicho país -interpretada por Meryl Streep-, los subestima e ignora en todo momento sus conocimientos y recomendaciones.

Ante tal respuesta, los protagonistas de la historia acuden a los medios de comunicación y comienzan a generar una tensión mediática que se sale de control. Unos se asustan y otros hacen guiños como auténticos idiotas.

Con un tomo grotesco, de pura parodia, la cinta denuncia a los políticos demagogos y analfabetos (la presidenta y su irracional jefe de Gabinete); a la gente dispuesta a morir por cualquier mentira; a los multimillonarios insaciables (el magnate que se niega a destruir el cometa, porque estaba repleto de piedras preciosas) y a los medios de comunicación que le dan el mismos trato a un vendedor de chismes de farándula que a un par de científicos que pueden mantener la vida planetaria.

Todo parece irracional y, en realidad, lo es. La denuncia está clarísima.

De esta manera, la cinta, emparentada con el teatro del absurdo, nos invita a reflexionar acerca de la influencia que ejercen los líderes políticos y las plataformas mediáticas sobre nuestra libertad y poder de decisión.

Su guionista y director, Adam McKay, comentó sobre la supuesta frivolidad de No mires arriba: “Queríamos sentirnos tristes, pero no terminar traumatizados”.

De todas formas, en las redes las opiniones son muy diversas, unos, la consideran espantosamente aburrida y otros han llegado a calificarla de obra de arte. ¿Se colará en los Óscares?

Deja un comentario