Foto: Fátima Paz

Morelia, Michoacán

Flanqueadas por decenas de motociclistas llegaron las quinceañeras. Eran 16 adolescentes ataviadas con colores, flores, encajes y vaporosas telas, en automóvil, cuatrimoto y a lomo de caballo, listas para festejar sus 15 años.

Los XV años son siempre un momento especial, pero en esta ocasión destaca la celebración al ser jóvenes que enfrentan una enfermedad terminal, discapacidad o condición crónica las protagonistas.

La música de banda recibe a las niñas, valientes ante la enfermedad, en una lucha continua que, por unos momentos, habrá de ceder el paso a la fiesta.

Foto: Fátima Paz

Listo también está el pozole y en breve habrá de arribar el pastel, regalos, al igual que los vestidos, la música viva, las flores, las coronas, las muñecas, el arreglo personal y la bebida, refrescantes aguas de jamaica y horchata, de empresas particulares y organizaciones sociales, encabezados por la asociación Ángel de Corazón, en un evento que determinaron nombrar Los XV Años de Inclusión.

“Es el primer evento que hacemos para celebrar a niñas y jóvenes que cumplieron o cumplirán 15 años, tienen algunas discapacidad o enfermedad grave y sus familias son de bajos recursos. La idea es que podamos hacer esta actividad con regularidad, para dar a estas niñas y sus familias un momento de alegría y reconocer el valor y el esfuerzo con que enfrentan estas condiciones”, expuso Miguel Ángel Martínez, presidente de Ángel de Corazón.

Pero las palabras y los discursos pueden esperar, porque las quinceañeras están ocupadas en el baile y la diversión, ansiosas por partir el pastel mientras abren regalos, algunos de los cuales son obsequios de las organizaciones participantes, como los Motociclistas Organizados de Michoacán y Mujeres Motociclistas, que entregaron a las adolescentes una muñeca ataviada con su vestido de 15 años.

¿Estás contenta?

“Sí”, responde con una enorme sonrisa Denisse Guadalupe, de 18 años, cuya familia no pudo celebrar antes sus 15 años y se acogió a la convocatoria de Ángel de Corazón para hacerlo.

Quizá las palabras de Denisse Guadalupe sean pocas, pero sus ojos y su sonrisa expresan con creces la emoción que experimenta con su vestido morado y los cinco regalos que aguardan ser abiertos.

Para Naomi Alessandra, de 13 años, es una fiesta anticipada. Con un vestido color durazno y una pequeña corona sobre sus sienes se dispone a bailar con su familia.

“Estoy muy contenta. No sé si me van a dar regalos, pero esta fiesta ya es un gran regalo para mí”; afirma.

Las actividades comenzaron en el templo del Carmen con una misa de agradecimiento, seguida por un recorrido acompañado por motociclistas hasta el Jardín Morelos, donde ya está todo dispuesto para festejar.

Banda, rock y mariachi, todo regalos de particulares, empresas y organizaciones que se sumaron al llamado de alegrar la vida de las niñas y sus familias, pero las palabras y los discursos pueden quedar para más tarde, porque ahora las quinceañeras bailan y ríen y disfrutan de su momento, donde son las protagonistas y el centro de la atención, donde pueden despreocuparse y olvidar los retos para simplemente celebrar.

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