Morelia, Michoacán

A pesar de que todavía presenta problemas para mover sus extremidades como secuela del covid, el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos, considera que la enfermedad fue “una gracia de Dios” y su recuperación un milagro debido a la intercesión del Venerable Vasco de Quiroga.

Lo anterior, debido a que recibió atenciones de parte de médicos, enfermeros, familiares y amigos que demostraron cercanía y cariño y esto para el pontífice marcó “la diferencia necesaria” para sobrellevar las terapias y los medicamentos y constituyó una bendición.

“He dado gracias a Dios, porque esto me vino dinmediatamente después de mi celebación de 25 años de obispo y he expresado que es una extensión de mi acción de gracias”, manifestó en un encuentro con medios de comunicación.

Detalló que considera que su recuperación es un milagro debido a que tenía un uno por ciento de esperanzas de recuperación, pero se encomendó a Dios y al Venerable Tata Vasco de Quiroga para que intercediera por él y de repente “de golpe y sin explicación médica”, comenzó a presentar una mejoría significativa.

Es por ello que decidió presentar su caso a la Iglesia para que se considere como un elemento más en el proceso de canonización de Vasco de Quiroga. Aseguró que tanto los sacerdotes y obispos más cercanos a él, como sus familiares y los propios médicos podrán atestiguar lo sucedido.

De apariencia débil, con la voz enronquecida y una evidente pérdida de peso, Carlos Garfias reconoció: “de repente pareciera que va avanzando la recuperación a pasos adelantados y de repente aparecen las muestras de debilidad”, luego de haber permanecido intubado cerca de dos meses.

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