Historias del Tercer Mundo

Foto: Wendy Rufino

Como cada fin de año llegan a la mente los recuentos de lo que pasó en los últimos 12 meses y un tema que ha sonado fuerte en el ámbito social y los discursos políticos es de la lucha de las mujeres por alcanzar la equidad en todos los sentidos.

Las demandas más sentidas de las feministas actualmente es el alto a los feminicidios y la despenalización del aborto y de ellos se desprenden toda una serie de demandas ante una violencia de género y un encono contra el clamor de voces que lejos de acallar pareciera cada vez más fuerte y violento.

Crímenes de odio y su sobreexposición mediática

Los feminicidios, entendidos como crímenes de odio en donde por lo general el agresor es la persona en quien la víctima más confía, su pareja sentimental, pueden abordarse desde mútiples perspectivas. Analizaremos tres: la social, la legal y la actuación de las autoridades.

Desde el punto de vista social, el tema parece haber retomado una fuerza particular en Michoacán a partir del caso de Jessica González, ocurrido en septiembre del 2020. Las manifestaciones de colectivas, la mediatización del caso y las apariciones públicas de los familiares de la víctima han mantenido el asunto en el imaginario colectivo y lograron que la sociedad empatizara con la joven que fue asesinada de manera brutal.

No es que antes de Jessica no asesinaran mujeres a golpes, no es que no fuera lamentablemente cotidiano encontrar mujeres a quienes sus parejas agredían física y psicológicamente o de jovencitas de cuya ingenuidad se aprovechan hombres de disinto estrato social ¿Qué cambió?

Fue el manejo de los medios de comunicación, combinado con la acción de los familiares y las colectivas feministas los que despertaron de su letargo a la indignación social, combinados con otro factor: la llegada de los juicios orales de carácter público.

Aquí es donde entra la perspectiva de la actuación de las autoridades, porque en el anterior sistema de justicia penal los juicios eran herméticos y las sentencias se dictaban en papel, lo que hacía prácticamente imposible que los medios pudieran dar seguimiento a un caso. Además, ahora se ofrece recompensa para dar con los sospechosos, lo cual se anuncia por todo lo alto.

En el área legal, lamentablemente no hay consenso y sí muchos reclamos por parte de las víctimas indirectas. Si bien se ha sabido de procesos relativamente rápidos (un año), quienes han estado envueltos en un proceso legal saben que si su asunto no es “famoso”, pueden pasar años para que recién aprehendan al sospechoso y al menos uno o dos más para que llegue una sentencia, si llega.

Los diputados, lejos de pensar en cómo agilizar los procesos a través de la ley o acabar con la cultura misógina arraigada en el habla y hasta el pensamiento, se limitan a proponer penas más y más largas para los feminicidas, como si eso fuera a resolver el problema de raíz, cuando es un problema social que está entreverado con salud mental y adicciones en muchos de los casos, cuando lo que prevalece no son las sentencias condenatorias, sino la impunidad.

Foto: Archivo/ACG

Interrupción del embarazo, 14 años tarde

En cuanto a la interrupción legal del embarazo tampoco se ha visto celeridad y a 14 años de que se reguló en la Ciudad de México, Michoacán ha visto pasar una Legislatura tras otra. Se presentan iniciativas, pero nunca se votan ni siquiera en comisiones.

La anterior legislatura incluso simuló un foro de consulta, en donde supuestamente los diputados escucharían las voces a favor y en contra pero hasta ahí llegó, las iniciativas fueron metidas al congelador por los dos panistas que presidían las comisiones involucradas y nadie hizo nada por detenerlos.

La actual Legislatura, compuesta por primera vez en Michoacán por más mujeres que hombres, acumula ya tres propuestas en torno al tema. La primera, por parte de la diputada del PT Gabriela Cázares, quien propone modificar la Constitución para obligar a las instituciones de salud a brindar el procedimiento para quien lo solicite antes de las 12 semanas de gestación; la segunda, por parte de Fanny Arreola, que propone derogar completamente el delito del Código Penal, con lo cual se permitiría abortar en cualquier momento del embarazo y una más por parte de Juan Carlos Barragán, de Morena, para otorgar la aministía a las mujeres que se encuentren actualmente encarceladas por abortar.

FOTO: ACG

Paridad aparente

En el plano político, el 2021 fue un año electoral y fue la primera vez que se aplicaron los principios de paridad propuestos por el Instituto Nacional Electoral, con lo que los partidos políticos tuvieron que modificar algunas candidaturas para asegurarse de estar postulando igual número de mujeres que de hombres para las gubernaturas en juego. Entre ellos, Movimiento Ciudadano en Michoacán.

Esto llevó a los resultados ya referidos en el Congreso y también a ver a muchas mujeres esgrimiendo la bandera del feminismo, aunque no hubieran peleado por sus causas nunca antes ni tuvieran propuestas serias. También se amarraron “solidariamente” el pañuelito verde o morado sus compañeros.

A pesar de ello, en Michoacán no se ven muchas mujeres presidiendo partidos políticos. Las únicas presidentas estatales son hasta ahora Giulianna Bugarini, en Morena; Teresita Maldonado, que será sustituida por otra mujer en el PAN y Karla Martínez, en Fuerza por México, que actualmente no tiene registro.

Tampoco se siente esa presencia femenina en el Congreso, en donde las coordinaciones de las bancadas y las presidencias de las comisiones legislativas que se consideran más importantes por su peso político siguen perteneciendo a los hombres, que ahora son minoria.

Esa equidad faltó también en los comicios, ya que el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) concentró 40 denuncas por de violencia política en razón de género tan solo durante el proceso electoral.

Se va a caer…

Ante todo esto, es difícil llegar a una conclusión porque el sistema patriarcal, el machismo y la misoginia parecen lejos de llegar a su fin; sin embargo, sí se puede decir que el asunto está, si no en la agenda, al menos en el discurso político y hace años ni siquiera podía mencionarse porque era minimizado y ridiculizado, la violencia se asumía como algo normal.

Si bien este sistema dista de caer porque pareciera estar construido con canteras centenarias -esas mismas que se exige que no se toquen ni con el pétalo de una rosa-, al menos ya se tambalea y un día, sin previo aviso, caerá, se romperá en mil pedazos y no se podrá volver a levantar para entonces sí, construir algo sólido todos juntos.

La autora es maestra en Políticas Púbicas por el Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales de la UMSNH y licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas, publicó el libro de cuentos Noche de Muertos en 2010 y ha colaborado en antologías de poesía. Se ha desempeñado como periodista enfocándose en temas de política, Congreso y derechos humanos.


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