La Navidad tiene nombre de mujer en Morelia

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Morelia, Michoacán

Diciembre se vive en toda su intensidad. En los pasillos y locales del centro comercial Tu Plaza Allende arranca una sinfonía de colores, papeles, globos, ollas de barro, figuras de la cultura popular, todo con un único fin: crear piñatas que alegran las fiestas navideñas.

Rodeada por trozos de cartón y papel blanco, patrones de figuras archirreconocidas de la gran pantalla y los videojuegos, María del Carmen Díaz se afana en darle forma a una piñata. En los espacios aledaños, otras mujeres cortan papel periódico y de seda, pegan largas tiras o decoran y cuelgan en lo alto las piezas ya terminadas.

“Empezamos hace más de 20 años, por la necesidad que teníamos de atraer clientes a la plaza y porque nuestra economía era muy precaria, teníamos varios enfermos, muchos gastos y necesitábamos un negocio que nos permitiera ganar dinero con una inversión no muy grande”, cuenta la mujer.

“Nosotros siempre nos hemos dedicado a vender cosas ya hechas, como la ropa, pero nos faltaba capital. Entonces, mi suegra encontró las piñatas de picos”, recuerda.

En un principio, la elaboración de piñatas se limitó a la temporada navideña y a las estrellas de 5 y 7 picos; luego, vinieron los Santa Claus y los muñecos de nieve, para finalmente realizar las figuras de películas y series populares entre los niños y no tan niños, hasta lograr replicar prácticamente el modelo que solicite el cliente.

“Ahora nos piden mucho, para las piñatas de personajes, a los de Paw Patrol, la niña o los guardias de El Juego del Calamar, las princesas, figuras de videojuegos que a veces no conocemos, pero que siempre tratamos de tener una opción para cada persona que quiere una piñata, y ya trabajamos en esto todo el año”, comparte María del Carmen.

¡Cuidado, mujeres y niños trabajando!

Diciembre es, previsiblemente, el mes en que más trabajo tiene la familia Díaz Flores, entre las piñatas que habrán de alegrar las posadas y las reuniones de Navidad, Año Nuevo y Día de Reyes Magos, hasta los clientes habituales que acostumbran quebrar una piñata de personajes diversos.

Y es en estas semanas cuando alrededor de 25 miembros de la familia, en su mayoría mujeres, se aprestan a elaborar el engrudo, armar los esqueletos de las piñatas y decorarlas, con la ayuda de algunos de sus pequeños y unos pocos hombres.

“Somos mujeres las que estamos en esto de las piñatas y con nosotras están los niños, a quienes enseñamos a elaborarlas para que no se vaya a perder la tradición y para entretenerlos en cosas sencillas; nuestros esposos nos acompañan en sus ratos libres, porque ellos tienen otros trabajos, así es como salimos adelante”.

En una semana de la temporada decembrina, la familia puede llegar a producir hasta 100 piñatas, que van de la miniatura decorativa, con precio de 15 a 20 pesos, las piñatas para los aguinaldos de los niños, de 35 pesos, la emblemática piñata de picos para las posadas, de 65 pesos, hasta piezas que cuestan 90, 120, 180, 200 y 500 pesos, las más grandes.

María del Carmen dice que la piñata más grande y de mayor precio que ha elaborado la familia fue la de un burrito piñatero, de casi 2 metros de alto y costo de 2 mil 500 pesos… hasta ahora.

Una opción que se volvió tradición

“Sí se encarecen nuestros insumos, como en cualquier negocio, pero lo que más hacemos es el trabajo, el esfuerzo, tratamos siempre de innovar, ampliar nuestro catálogo y buscar los mejores materiales, con los precios más accesibles”.

Hacer piñatas fue la opción para que una familia pudiera enfrentar su situación precaria, que con el paso del tiempo y la suma de las personas y habilidades, se convirtió en el trabajo de la familia, y en una forma de contribuir a la preservación de las tradiciones mexicanas.

“Es un orgullo muy grande hacer piñatas, porque no cualquiera se avienta a hacerlo, la familia de mi esposo empezó con eso y empezaron para no dejar perder una tradición, un gusto que no se pierda la bonita escena de unos niños en torno de una piñata”.

Haciendo piñatas

Margarita González Flores está en la parte posterior de los locales de piñatas, ocupada en decorar una piñata. Si el clima le favorece, en dos días habrá secado el adhesivo y estará lista para ser decorada.

Un cuarto de siglo dedicado a producir piñatas y la especialidad de Margarita es la piñata de picos.

“La más pedida es la de 5 picos, pero también hacemos la de 7 picos, que representan los 7 pecados capitales, de los colores que más le agradan a la gente, aunque ya sabemos que cuanto más colorida, más gusta”.

Aunque la técnica tradicional incluye una olla de barro, sobre la cual se colocan capas y capas de papel periódico, actualmente los clientes prefieren que se utilicen globos del número 9 y sólo bajo pedido se trabaja la olla de barro.

“Tienen la experiencia de que se cortan o se golpean o se les cae la olla en la cabeza, sobre todo los niños, porque algunos son bien tremendos y no se esperan hasta que se rompa”.

La magia inicia con la preparación del engrudo e inflar el globo. Depende del clima el tiempo que tardará en secar y adquirir la dureza necesaria para hacer los 5 o 7 picos.

Luego, se le pondrá papel metálico y papel de seda, los mechones en los extremos de los picos, para “que se vea bonita y alegre”. Que luzca la piñata al grito de “dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino!”.

Datos curiosos de las piñatas

  1. Marco Polo decía que las piñatas aparecieron por primera vez en China, donde tenían forma de animales.
  2. En México, los frailes usaron a las piñatas como medio para evangelizar a las comunidades indígenas.
  3. La piñata como la conocemos actualmente, nace en el Siglo XVI, en Acolman de Nezahualcóyotl, Estado de México, como parte esencial de la misa de aguinaldo o posada, efectuada los días previos a la Navidad.
  4. El relleno más habitual consta de dulces, fruta, cacahuates y juguetes pequeños.
  5. La piñata que rompe una persona con los ojos vendados, mientras que otras aguardan la cascada de dulces, frituras y otros, es la representación de la fe ciega.

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