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Morelia, Michoacán

“Buenos días, quise declarar porque en todo el juicio se han dicho muchas cosas que no son verdad”, inicia así la declaración de Martín N., imputado como presunto responsable de feminicidio en agravio de Guadalupe del Toro Morales, en diciembre de 2019.

Ante el juez de control Fernando Hernández Hernández y sin cuestionamientos de su defensa o de la Fiscalía General del Estado (FGE), habla este lunes Martín N., el brazo izquierdo con una férula, para aseverar que “no maltraté ni encerré a mi esposa”.

“Fueron 15 años los que estuvimos casados, una relación muy hermosa, 2 hijos, que son los únicos que saben cómo eran las cosas en nuestra casa”.

Rechaza exponer las causas de la separación, pero insiste en que el vínculo permaneció cordial, incluso luego de que los hijos optaran por vivir con él.

“Yo me enfoqué en mi trabajo y mis hijos, ellos me ayudaban bastante, a las 05:00 horas ya estaba despierto para hacer el lonche de mi hijo que va a la prepa, luego atendía a mi otro hijo y después me hacía el lonche para ir a trabajar.

Con ella tuvimos una bonita comunicación, ella tenía las llaves de mi casa, usaba mi camioneta hasta para mudarse y cuando sus actividades se lo permitían estaba con los hijos”, detalla.

Asegura que no conoce a Ernesto R., señalado de ser el encargado de desaparecer la motoneta con una florecita blanca que fuera de Guadalupe del Toro, y afirma que con Juan N., su hermano y quien dio la información que llevó al hallazgo del cuerpo de la víctima, en las inmediaciones de la colonia La Aldea, no tiene más que contacto telefónico y en algunas reuniones familiares.

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Aclara que en su defensa no se presentaron testigos, mientras que por la parte acusatoria hubo “muchos, algunos de los cuales no conocieron a mi esposa, a mí o a mi familia”.

“Declaro para que mis hijos sepan que yo no maté a su mamá, que eso nunca existió, que se enteren ahora sí por las redes sociales”.

Refiere que se acogió a un procedimiento abreviado, derecho que le fue negado, no por saberse culpable, sino en un intento de reducir el desgaste emocional para sus hijos y su familia.

Martín N. pide al juez de control ser juzgado conforme a derecho, sin la presión de los grupos feministas, al tiempo que afirma que “no soy una mala persona”.

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Una mancha de sangre y un teléfono celular

La audiencia arranca con la declaración de Martín N. y sigue con los alegatos de clausura, donde los abogados de la FGE aseveran que está acreditado el tipo penal de feminicidio en contra de Guadalupe del Toro, como la participación de Martín N. en los hechos que ocasionaron su muerte.

Precisan que en vida, Del Toro Morales sufrió violencia de género, acreditada por la declaración de 12 testigos y 37 testimoniales, entre los que destacan familiares, amigos, pareja y empleadora.

Además, la identificación de 11 lesiones en su cuerpo, una de las cuales fue producida por animales carroñeros, desnudo desde la cintura hacia abajo, envuelto en bolsas plásticas y cinta para ser arrojado en las cercanías de un canal de aguas negras, en la colonia La Aldea, y la causa del deceso, asfixia mecánica por estrangulamiento, muestran el trato “cruel, degradante e inhumano” que Guadalupe del Toro recibió en sus últimos momentos de vida.

Hay más: una mancha café en la cajuela de la camioneta Ford de Martín N., que se demostró era sangre de la víctima, y la localización de su teléfono celular, primero en su centro laboral y luego en la casa de Martín N., de lo que se infiere que Del Toro Morales se dirigió, como lo refirió a una amiga y a su empleadora, a encontrarse con su expareja ese 23 de diciembre de 2019, poco antes de mediodía.

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Aunque reconocen que no hay testigos presenciales, afirman que las pruebas periféricas robustecen la tesis de una violencia de género, que incluyó agresión física, psicológica y patrimonial continua por 15 años, que escaló hasta el feminicidio, alentada por el hecho de que la víctima tenía una nueva pareja.

“Los celos de Martín N. le llevaron a probar a la víctima de la vida de una forma cruel, degradante e inhumana”, reiteran, antes de solicitar al juzgador una sentencia condenatoria.

Las llaves de la casa y una declaración comprometida

La defensa asevera que no se sostienen los elementos para asegurar el feminicidio ni la responsabilidad de Martín N. en el crimen, ya que no hay indicios de tratos violentos.

Destacan que Guadalupe del Toro tenía llaves de la casa del imputado, y agregan que los celos se fundamentan en dichos, no en hechos.

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Asimismo, piden restar valor probatorio a las declaraciones de Ernesto R., por una supuesta presión de parte de la FGE; de Juan N., por la ausencia de un abogado al momento de exponer la información que proporcionó, y del forense, por haber sido rendida en una vídeoconferencia y no poder asegurarse que no hubo mediación.

Explica que estos elementos denotan fallas al debido proceso, además de que no es posible condenar a alguien con base en pruebas periféricas.

Precisa que no hay testigos que refieran la localización de Martí N., en las horas en que se produjo el asesinato de Del Toro Morales, por lo que no hay indicadores de su responsabilidad y participación en el hecho.

A la espera

El juez de control determina hacer un receso, a las 10:30 horas, para decidir el fallo condenatorio o absolutorio.

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