Cuitzeo, Michoacán
Pancartas y globos blancos se elevaron al grito de “¡Cuitzeo pide paz, que vuelvan nuestros jóvenes desaparecidos!” La marcha de padres, madres, hermanos y familiares cercanos se desplazó de lado a lado del pueblo hasta llegar a la plaza principal.
Tapizaron con reclamos las puertas del edificio de la alcaldía. “No más violencia, vivos se los llevaron, vivos los queremos, no más sangre derramada”, se lee en las cartulinas. Afuera del templo El Santuario, un enorme frasco de cristal recibe decenas de manos con ruegos y plegarias que rezan: “No hay poder humano que venza a Dios”.
Unas 300 personas salieron a las calles a pedir justicia. Familias agraviadas cuentan que la violencia se apoderó de Cuitzeo; han desaparecido tres jóvenes, dos hombres y una mujer, en los últimos dos meses. De uno no saben nada desde hace un mes. A la joven se la llevaron de un bar el 20 de noviembre y al otro varón lo sustrajeron de su trabajo ese mismo día.







“No hay nada, ni una noticia de su paradero”, llora la familiar de uno de los desaparecidos, quien camina en medio de la marcha con un globo blanco y una veladora encendida. Otro hombre dice que el sábado pasado hubo un operativo de la Secretaría de Seguridad Pública en las cercanías del Cuitzeo, “pero hasta ahí, no hacen nada”.
Es fin de semana y más gente se suma al contingente. Otros vecinos sólo se asoman a las puertas de sus casas ante el fuerte llamado de los marchantes que van pasando: “¡La gente callada no está ayudando en nada!”. La caminata continúa. “¡Vivos se los llevaron, vivos lo queremos!” Se escucha al pueblo en febril súplica.




