Fotos: ACG

Morelia, Michoacán

Por lo menos 3 familias esperaban iniciar la búsqueda de sus desaparecidos en una fosa común de un predio de Coahuayana, pero la jornada fue suspendida ante la negativa de la Comisión de Búsqueda de Personas en Michoacán para apoyar estas acciones.

La intervención estaba programada para realizarse del 26 al 29 de noviembre de este año. Las familias contaban con gestiones para alojamiento, hospedaje, alimentación y otros gastos. Por los últimos dos meses sostuvieron reuniones con autoridades varias, además de la comisión. No obstante, el 22 de este mes fueron avisadas de la imposibilidad de arrancar la búsqueda de sus seres queridos, explicó el presbítero de la Iglesia Anglicana Carlos Aurelio Ramírez Moreno.

Un documento signado por María de la Luz Piñón Salazar, encargada de despacho de la Comisión de Búsqueda de Personas en Michoacán, y dirigido a Carlos Aurelio Ramírez, especificó que no se tienen las solicitudes formales para hacer la exhumación de restos humanos, y la instancia no es competente para otorgar las autorizaciones y dar seguimiento al proceso.

Y es cierto, reconoce Ramírez Moreno, pero también es cierto que puede coadyuvar en la gestión de los documentos, los permisos y los procedimientos necesarios para la concreción de la diligencia. Y, en lugar de apoyar con estas gestiones, hace llegar un escrito de negativa.

“Es la primera vez en años que veo que una comisión de búsqueda se ampara contra las familias para no buscar, porque dice que no es competente, y es cierto, pero sí gestiona los documentos para que la diligencia pueda hacerse; hay diferentes vías para la exhumación, el ministerio público puede jalar una carpeta (de investigación) de algún familiar que quiera que la fosa se exhume o un juez de control lo puede permitir. La Comisión de Búsqueda hace esas gestiones, pero en vez de eso manda un amparo”, lamenta.

El presbítero anglicano asegura que, aunque el documento de negativa fue emitido a él, el efecto lo resienten las familias, que se movilizan en busca de sus desaparecidos con recursos propios y apoyo de otras familias de víctimas de desaparición, colectivos, iglesias y organizaciones; familias que esperaban poner fin a la incertidumbre. Familias que tienen en sus mesas una o más sillas vacías.

Además, existe el riesgo de que el predio, que no está resguardado, pueda experimentar la incursión de personas interesadas en la no recuperación de los restos óseos, lo que impediría de forma definitiva la meta de las familias.

“Es el colmo que antepongan la ley ante la dignidad de las personas, meter un amparo para no ir a buscar a las personas, personas que tienen derecho a volver a sus familias, con sus nombres y sus apellidos. Y no es un problema de presupuesto, porque tienen 18 millones de pesos en proyectos”, expresa.

El resultado de confiar en la Comisión de Búsqueda de Personas en Michoacán es así, 2 meses de trámites y reuniones que culminan con 3 familias que deberán volver a casa con las manos vacías y con el temor de que algún incidente en Coahuayana haga que los restos óseos sean irrecuperables.

“No confiamos en la instancia estatal, iremos directamente con la nacional, no tiene caso, es la respuesta de ellos. Y no sabemos por qué. Las familias no buscan culpables, no se busca a quien perpetró el delito. A lo mejor ése es el miedo, pero lo que se busca es dar identidad a las personas, llenar esas sillas vacías con un lugar para llorar y rezar”, refiere.

“Eso es omisión y la omisión es pecado, también tienes culpa cuando no haces nada”, reitera.

Una fosa común en un predio de Coahuayana, fue localizada como posible lugar con restos óseos pues aparentemente estuvo activa hace 15 años.

Los registros mencionan 7 personas inhumadas, pero “a lo mejor son 50 y esto explota”.

Además, en el lugar, en la época de las inhumaciones, operaba en la zona un grupo delictivo “fuerte”, que podría ser responsable de delitos vinculados con las personas inhumadas.

No menos de 240 fosas comunes hay en el estado, donde se encuentran personas no identificadas que están a la espera de ser reclamadas por sus familiares.

Casi una década de búsqueda sin respuestas

Evangelina Contreras Ceja es una de las personas que busca a algún desaparecido, en su caso, busca a su hija Tania Contreras Ceja desde el 11 de julio de 2012, a quien sustrajeron de su propia casa.

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