Como a la Hidra, a la violencia feminicida le siguen creciendo cabezas

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Morelia, Michoacán

Dijo que lo sentía, y ella confió en que así sería. Dijo que lamentaba haberla lastimado, y ella le creyó. Entonces, puso un poco de sopa con calabacitas en un plato sobre la mesa y él enfureció. “¿Otra vez no hay carne?”. Ella cerró los ojos con fuerza, mientras él golpeaba su rostro, su abdomen y su espalda.

Es 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, y el panorama es crítico. Entre 2016 y octubre de 2021, en Michoacán se han denunciado 12 mil 102 delitos que implican violencia contra las mujeres como feminicidio, violencia intrafamiliar, violación y acoso sexual, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

La Fiscalía General del Estado (FGE) detalló que, del 1º de enero al 24 de noviembre de este año, se tienen 242 expedientes por delitos de violencia contra las mujeres, con un total de 253 víctimas.

De estos expedientes, 214 son por homicidio doloso con víctima femenina, de los que se desprenden 222 víctimas, mientras que por feminicidio suman 24 expedientes y 27 víctimas; en agosto pasado se localizaron los restos de una mujer reportada como desaparecida en 2018.

Respecto de la violencia familiar, se tuvieron 982 expedientes en el período de referencia.

Foto: ACG

La danza de las cifras feminicidas

María* tiene el turno 13 en el consultorio médico esa tarde de sábado. De pie, con un niño pequeño entre los brazos y otro más a su lado, pide que guarden silencio, pero las voces y las risas infantiles se imponen. Desiste. No tiene ánimo de reprenderles, le duelen la espalda y el cuello. “¿Otra vez te caíste de las escaleras, comadre?”. Sí, otra vez. Otro fin de semana.

Las cifras pueden parecer frías, pero también pueden ayudar a ver la magnitud de un problema. Según el SESNSP, la incidencia del feminicidio en Michoacán decayó 16 por ciento de 2020 con respecto a 2016, de 25 a 21 casos, y al corte de octubre de 2021 aún se mantiene, con 23 casos por debajo de lo denunciado en 2016.

No obstante, el detalle del período muestra un comportamiento cíclico: un repunte entre 2016 y 2017, de 25 a 29 feminicidios, que posicionan a ese año como el más letal para las mujeres, conforme el indicador; en 2018 (21 casos) y 2019 (13) se detectó una variación a la baja, para nuevamente incrementarse, en 2020, a 21 casos y a 23 en lo que va del 2021.

Un total de 5 mil 644 denuncias por la comisión de delitos sexuales, abuso sexual, acoso sexual, hostigamiento sexual, violación simple, violación equiparada y otros delitos que atentan contra la libertad y la seguridad sexual, se llevaron a cabo entre 2016 y 2021, con cifras parciales.

Destaca, en el tipo penal de abuso sexual, la persistencia en la variación al alza, 144.54 por ciento. De 211 casos en 2016 a 516 en 2020 y a semanas del término de 2021, ya acumula 476.

Más aún, en acoso sexual las denuncias pasan de 0 a 62 de 2016 a 2020 y para lo que va de 2021 la cantidad es más del doble, 156.

El horror continúa, apenas mitigado por los números: 340 denuncias por violación simple en 2020, 17.24 por ciento más que las 290 generadas en 2016; para 2021, 364. El año aún no concluye y ya se constituye como el que suma más casos de violación simple en la entidad.

De 17 casos de violación equiparada Michoacán pasó a 98 casos en 2020 un alza de 476.47 por ciento, pero previo a finalizar 2021 ya se registran 113 casos.

Un comportamiento menos estable han tenido las denuncias por hostigamiento sexual: de 51 reportadas en 2016, se contabilizaron 84 en 2020, y para 2021 apenas se tienen 38 casos.

La violencia intrafamiliar parte de 787 casos en 2016, para exhibir una variación cíclica que culmina en 2020 con mil 185 casos, 50.57 por ciento más que al arranque del lapso. A poco de terminar 2021, presenta 982 denuncias.

Luego de una leve reducción en 2020, el incumplimiento de las obligaciones de asistencia familiar aumentó 89.66 por ciento, de 58 casos en 2016 a 110 en 2020 y en 2021 se tienen ya 123 casos.

Foto: ACG

Subregistro

El policía escuchó atento la relación de los hechos. Las flores, las disculpas, la sopa con calabacitas, la falta de carne en el plato. “¿Quiere denunciar, señora?”. “No, sólo quiero que lo tranquilice un poco. Si lo denuncio y se lo llevan, cuando salga me irá aún peor”.

Fueron 194 los reportes de presunta violencia intrafamiliar a los que la Policía de Morelia respondió durante septiembre; sin embargo, el SESNSP consigna para ese lapso únicamente 50 carpetas de investigación.

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El comisionado de Seguridad municipal, Alejandro González Cussi, refirió que poco menos de siete de cada 10 reportes atendidos queda en eso, una atención, sin trascender a una denuncia.

Esto, pese a que la violencia intrafamiliar es una “epidemia” en Morelia, por arriba en la incidencia, de acuerdo con los reportes atendidos por la Policía Municipal, del robo de vehículos, las lesiones dolosas y el robo a transeúnte.

Una epidemia alimentada con el dolor de las mujeres y que, a semejanza de la Hidra, multiplica sus cabezas.

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Diversificación de agresores: la pareja, el amigo, la expareja… el policía, el sicario, el autodefensa

Para la presidenta de la organización civil Humanas sin Violencia, Circe López Riofrío, el panorama de la violencia feminicida es “sumamente complejo”, porque no sólo es un flagelo que se ha mantenido en el tiempo, soportado por estructuras patriarcales de inequidad y violación de los derechos humanos de las mujeres, sino que se amplía e incrementa en un contexto de alta criminalidad, asociado a la presencia del crimen organizado y al narcotráfico.

Ahora, advierte Circe López, no sólo son asesinadas las mujeres por personas con las que tienen o tuvieron vínculos físicos o sentimentales, lo que constituiría un feminicidio; sino que se ve a mujeres que son reclutadas y cooptadas por la delincuencia organizada en una serie de fenómenos muy complejos que llevan a incorporar a las mujeres a las estructuras criminales y no únicamente como narcomenudistas.

Así, por ejemplo, se ven grupos de mujeres jornaleras agrícolas, cautivas de estos grupos delincuenciales, que recurren al consumo de drogas en busca de resistir más horas de trabajo y, en principio, obtener más dinero. Y las cosas se complican porque los niveles de gobierno, las autoridades, están desarticuladas.

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“Bajan los feminicidios y se incrementan los homicidios dolosos, pero no porque no se investiguen las muertes de mujeres con perspectiva de género, sino por el contexto de alta criminalidad, donde aumentan los potenciales agresores: el sicario, el narco, el autodefensa, el policía… y las mujeres ya no sólo no pueden salir de los entornos violentos, sino que ni siquiera pueden denunciar.

“Los municipios no terminan de entender que ellos tienen la responsabilidad de las acciones de prevención y la generación de condiciones seguras, esperan que el estado vaya a recoger el cuerpo, hace falta claridad en la correspondencia, porque muchas veces los alcaldes devuelven a sus casas a las mujeres violentadas, porque asumen que no les toca, pero se trata de la vida de un ser humano”, detalló.

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Lamentablemente, en el Poder Legislativo local la situación no es muy distinta. El posicionamiento, aseguró López Ríofrío, es meramente punitivo:

“La discusión no es si se castiga a los responsables con 100 ó 70 mil años, sino cómo enfrentar la diversidad de la violencia contra las mujeres, porque no es la misma violencia que se ve en Tierra Caliente, donde es evidente la agresión sexual, a la que se observa en la Meseta Purépecha, donde las mujeres son obligadas a conciliar con sus agresores y no hay quien haga efectivas las órdenes de protección”.


La presidenta de Humanas sin Violencia mencionó que aunque las instituciones se han apegado a los lineamientos establecidos en la Alerta de Violencia de Género contra la Mujer (AVGM), declarada en Michoacán en junio de 2016 para 14 municipios, entre ellos Morelia, “no alcanza a subsanar la situación, porque es mucho lo que antes no se hizo”.

La rectora de la Universidad Tecnológica de Morelia (UTM) e integrante de Mujeres Morena República, Graciela Carmina Andrade García Peláez, coincidió en que la AVGM, en la condición actual, es una “letra muerta”.

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“Es necesario que hagamos que sea letra viva, que tenga un efecto sobre la incidencia de la violencia contra las mujeres, que desde las instituciones, la sociedad y el gobierno se hagan cambios para erradicar este flagelo”, manifestó.

En este 25 de noviembre, la revisión de Circe López no deja fuera el aumento “brutal” en la incidencia de agresiones sexuales, tampoco el discurso políticamente correcto, pero que carece de la comprensión de las acciones.

Asimismo, refiere la violencia intrafamiliar que genera el feminicidio y la persistencia de las denuncias de aborto, aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ya estableció que las mujeres que interrumpen el embarazo no incurren en delito.

“Vamos a ver muchos discursos vergonzosos, porque continúa la violencia hacia las mujeres desde las instituciones; en el caso del aborto, las cosas se atoran en el sector salud, donde el personal se declara objetor de conciencia y las pacientes se quedan en la indefensión”, explicó.

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Acciones

La Policía de Morelia refirió que del 1º de septiembre a la fecha realizó 135 acciones de atención a víctimas de violencia intrafamiliar en razón de género, brindó 62 atenciones psicológicas, 34 presencias policiales, 41 atenciones médicas, 39 traslados al domicilio, 18 traslados a la FGE, 9 traslados al Centro de Justicia Integral para las Mujeres (CJIM), 101 asesorías jurídicas, 14 intervenciones de trabajo social y 26 órdenes de protección.

No obstante, como lo señalara Alejandro González, más que la reacción ante una emergencia y el despliegue de policías, los que siempre son insuficientes para cumplir todas las órdenes de protección emitidas, se precisa de una estrategia que vea las múltiples cabezas de la Hidra y que las corte desde la raíz.

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La lucha incómoda

Feminazis, femilocas, vándalas, anarquistas… son muchos los motes dirigidos a las mujeres que participan en marchas, movilizaciones y protestas para exigir el cese de la violencia de género.

Y el reclamo de las colectivas feministas es que otras formas de protesta no son escuchadas. El 25 de noviembre de 2020, en la calle peatonalizada El Nigromante, activistas feministas y dependencias municipales colocaron un tótem para conmemorar el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, mientras que colectivas instalaron, en la fuente de Las Tarascas, la Antimonumenta.

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Supuestos integrantes de grupos opuestos a la legalización del aborto procedieron a vandalizar ambas estructuras, de las que sólo la Antimonumenta se recuperó.

Al tiempo, la Secretaria de Cultura de Morelia y la Comisión Estatal de Atención a Víctimas (CEAV) presentaron el memorial en honor a las víctimas de feminicidio en Morelia, en la plaza de la Paz, que fue acompañado, en marzo de este año, por un mural conmemorativo del Día Internacional de la Mujer.

Ahora, el memorial y el mural lucen vandalizados, con deterioro y sin mantenimiento adecuado. A un año de distancia de su inauguración, la placa del memorial fue sustraída y no ha sido repuesta.

“La que quiera romper, que rompa; la que quiera quemar, que queme, y la que no, que no estorbe”.

Yesenia Zamudio, madre de María de Jesús, víctima de feminicidio en 2016.

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