Apatzingán, Michoacán
Es poeta, está privado de la libertad, pero su inspiración no tiene límites. “Legado”, la obra de Ricardo Colín García fue seleccionada entre 449 como la mejor, por los jueces del 26° Concurso Nacional de Poesía “Salvador Díaz Mirón”.
El hombre, que pasa sus días en el Centro Penitenciario de Apatzingán, mereció, por unanimidad, el primer lugar a la excelencia en el manejo de lenguaje en español.
Los jueces determinaron que la obra muestra “un verso fluido, buen manejo del vocabulario, figuras retóricas y musicalidad en sus versos”. El autor también expresa en “Legado” su deseo por ser recordado por su pertinaz búsqueda del sentido de la vida.
De acuerdo con los lineamientos del concurso, el premio consistirá en un apoyo que será entregado a los familiares directos que el ganador determine mediante una carta.
El 26° Concurso Nacional de Poesía “Salvador Díaz Mirón”, fue convocado por la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, a través de la Dirección General de Instituciones Abiertas Prevención y Readaptación Social.
El poema ganador
L E G A D O
Estos trazos en hojas que no serán nunca verdes,
Testimonio, mejor dicho, testamento del que muere,
Sonidos de mis manos… frases silentes,
Fragmentos de mis yo… los otros están ausentes,
Mensajes dirigidos a todos los nadie,
Relaciones de la fracasada conquista de mí mismo,
Obituario de todos los cadáveres de mis sueños,
Diario sintetizado, pues nadie lo empezó.
Mi nombre no vivirá por siempre,
Nada quedará para que los hombres de voz articulada lo recuerden,
Y aunque no importa, finalmente,
No ser después de ya no estar, es algo peor que la misma muerte,
Me pregunto ¿significará algo hacer algo significante?
¿Dejar escritos? ¿Dejar algunos hijos? ¿Dejar algún invento?
¿Valdrá la pena conocer el amor…amar?
¿O se debe desaparecer sin dejar rastro?
Y es entendible, cuando veo en el espejo mi rostro,
Desgraciadamente es el único que tengo,
La vida… esta maldita y dulce vida es lo que me dejó,
Me veo en la superficie reflejada y eso no soy yo,
Y no es que me niegue a la evidencia como los jueces,
Y no es que reniegue de lo que fui y lo que soy,
Pero me gustaría….
Que al irme del presente, gracias a mi pasado,
Existiera algo de mí para los del futuro.
Ricardo Colín García
“Dedicado a mi pequeña hija Verónica”







