Eventuales, la federalización pendiente

480

Gambito Social

Después de los anuncios de federalización de la nómina magisterial y del inminente pago de los adeudos, llama la atención en los desplegados y comunicados de la disidencia magisterial, la persistente exigencia del pago a trabajadores eventuales de la Secretaría de Educación en el Estado. ¿Por qué tanto interés en los trabajadores eventuales por parte de las cúpulas de la CNTE, tanto la azul como la roja? Esto destaca más cuando se vislumbra que son más de 28 mil trabajadores de la educación cuya modalidad de sostenimiento es estatal, pero de eventuales solamente se refieren mil 230.

¿Quiénes son ellos? ¿De quién son parientes, incondicionales, clientes o socios? ¿Por qué tanta preponderancia e insistencia en las agendas de fracciones antagónicas y hasta enemigas declaradas?

¿En qué momento se emitió una convocatoria para contratación de personal eventual por parte de la SEE? ¿Realmente se justifica su contratación? ¿Quién lo certificó?

Lo que se ha visto históricamente es que, esos trabajadores eventuales son aquellos que responden a las “levas sindicales”, mecanismo de desvío de recursos que hemos denunciado desde hace años, donde se contratan masivamente a personas sin perfil, pero incondicionales dispuestos a robustecer las acciones de movilización de los grupos convocantes, para después también obtener su respectiva paga a tan dudosos servicios prestados a la educación de los niños. Lo anterior se opera, por supuesto, mediante más protestas y bloqueos.

Aunado a lo anterior, muchas veces el pago no llega a los eventuales, ya sea por la falta de evidencias del trabajo devengado a favor de la educación o porque el dinero arrancado al gobierno se queda en otras manos.

Máxime que, como lo acaba de revelar la SEE, faltan más de 200 mil estudiantes en educación básica, lo cual es constatable escuela por escuela, así como al revisar las listas de inscritos en escuelas foráneas, donde hay grupos de seis o siete alumnos por maestro. Ello está muy alejado del promedio estatal, de 18 estudiantes por maestro en la nómina magisterial, y más aún, de lo que se revisó en el censo que presencialmente se hizo en 2013 en casi la mitad de las escuelas michoacanas, donde se encontraron 30 estudiantes en promedio.

¿Habrá también una federalización de la nómina para eventuales, para que, con criterios y rigor bancarios se les paguen sus honorarios, siempre y cuando hayan sido correctamente devengados?

No cabe duda de que el iceberg que representa la problemática magisterial va a seguirse derritiendo y mostrando su verdadera composición, que dista mucho de ser agua cristalina, incolora e inodora. Ahí residen indicios para una investigación mucho más profunda. Que así sea.

Sus comentarios son bienvenidos en erik.aviles@gmail.com y en Twitter en @Erik_Aviles

Deja un comentario