El divorcio y la separación

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Armando salud mental

A lo largo de la vida amorosa es muy común tener acuerdos y desacuerdos con la pareja que hasta cierto punto son situaciones propias de una relación de pareja, aunque a veces hay conflictos que pueden llevar al divorcio, la separación o al término de la relación.

Terminar una relación implica vivir muchas emociones que ponen en duda inclusive el seguir viviendo, hace su aparición el miedo a lo que será enfrentar la vida sin la pareja, definir todos los términos de convivencia o si hay que cambiar de casa, la situación laboral, la economía familiar y la modificación que ahora va a sufrir, sumando desde luego todos los cuestionamientos de saber si la separación fue una buena o mala decisión, la pérdida de la propia identidad, cómo será ahora el futuro de los hijos, el qué dirán los demás que tiene que ver sobre todo con los cuestionamientos sociales, y más preguntas que surgen ante las separaciones que desde luego las reacciones y cuestionamientos dependen de la dinámica que vivió cada pareja.

Cuando se presenta el miedo ante un probable escenario de divorcio y/o separación alguno de los dos prefiere seguir aguantando los malos tratos antes que separarse y más aún cuando se tienen hijos básicamente por la preocupación de cómo será el futuro para ellos y si habrá afectaciones de índole psicológica y aunque sí hay un impacto por la separación no se puede definir de qué magnitud será sin embargo si la solución a los conflictos es el divorcio no pueden estar alargando la separación porque no les vaya a afectar a los hijos, al contrario por el bien de ellos también es importante que se considere que los hijos necesitan a papás sanos y no padres que se la pasen peleando o en conflicto porque esa situación si puede generar problemas de conducta de los hijos en el futuro.

Enfrentar un proceso de separación también es enfrentarnos con nuestros ideales de vida sobre todo en este caso por la forma en que llegamos a aferrarnos a una relación de pareja donde ya no funcionan las cosas y/o hay violencia, cuando el término de la relación es inminente debe verse como una oportunidad de mejorar en todos los aspectos de personalidad, es una oportunidad de renovarse, de tomar terapia y redescubrir lo verdaderamente importante sobre todo para ser consciente de que la separación no es el fin del mundo.

El amor es un proceso muy bonito cuando se vive sanamente porque no hay fórmulas mágicas ni nadie que nos garantice que la pareja que elegimos o vamos a elegir será de lo mejor, pero si hay herramientas emocionales que podemos adquirir para disminuir ese riesgo de que tomes una mala decisión al momento de elegir pareja.

Si estás enfrentando un proceso de separación lo mejor es que acudas con el psicólogo (a) que cuente con la especialidad y experiencia en parejas para que pueda ayudarte a enfrentar de una manera profesional tu proceso y puedas salir adelante. Recuerda que también separarse de alguien que sólo te lastimó es un gran acto de amor hacia ti misma (o)

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