¡Háganse a un lado! Ciclistas en riesgo

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Morelia, Michoacán

Los vehículos pasan como rayo, casi rozando las piernas de los ciclistas, que no tienen de otra más que lanzarse a la orilla de la ciclovía para ponerse a salvo, pero en esas maniobras se topan con cerros de lodo y basura en las guarniciones.

La franja de asfalto de 1.5 kilómetros, “pensada” para los que pedalean casi a diario por la avenida Francisco J. Múgica, está convertida en una zona de baches, basura y arena, que se desprende de los mismos parches con los que remiendan las banquetas.

Foto: ACG

Por lo planito del terreno parece ideal para correr las “biclas”, pero es peligrosa, reclaman los asiduos paseantes, quienes la bautizaron como la ciclovía de la muerte. Y tienen parte de razón, ayer una mujer y su hijo cayeron al enorme bache que adorna el frente del edificio de Rectoría.

La voz iracunda de un automovilista se oyó en medio del reporteo:

“¡Ya estamos hasta la m… Todos los días caen entre 10 y 15 carros al megabache, ya que lo arreglen!”.

Foto: ACG

Por tecnología no paró la construcción, el gobierno local que recién se fue instaló sobre la vía, aún antes de terminarse, un contador ciclista para medir el uso del ciclocarril. El dispositivo, donado por la agencia alemana de cooperación internacional GIZ, reportó ayer 16 mil 156 rodadas individuales.

La construyó Morón con la visión “progresista” de su entonces secretario de Movilidad, Antonio Godoy, pero se les olvidó que la “ciclo” no se cuida sola y así se la heredaron a Alfonso, que hasta ahora no le ha metido mano.

Foto: ACG

En plena obra, un séquito de funcionarios acompañó al entonces secretario de Movilidad aquel ya lejano 17 de febrero a supervisar el primer ejercicio de prueba del uso de una barredora mecánica y de succión en un tramo de la ciclovía sobre Francisco J. Múgica.

Por máquinas de avanzada tampoco paró la ciclo, pero en los meses siguientes a su inauguración acumuló tanto material inservible en las guarniciones que hoy es un peligro si no quitan el lodo, basura y piedras que arrastró la corriente de los aguaceros.

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