El sismo que aún estremece a México

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Ciudad de México

El reloj daba las 07:17 horas​. “¡Ah, Chihuahua, está temblando!”. La frase de Lourdes Guerrero queriendo ocultar su nerviosismo ante las cámaras del informativo matutino quedará en la memoria de millones. Era el primer aviso de lo que los ojos del mundo verían después.

En las calles del entonces Distrito Federal el caos apareció aquel jueves 19 de septiembre de 1985. El ulular de sirenas y el corredero de gente que iba a sus trabajos, y de padres y madres que llevaban a sus hijos a la escuela, presagiaban tragedia.

Nadie sabía la dimensión del desastre. La única primera señal fue el despiadado reporte del Sismológico Nacional: terremoto de magnitud 8.1 grados Richter con epicentro en el Océano Pacífico, cerca de la desembocadura del Río Balsas, en la costa de Michoacán, y a 15 kilómetros de profundidad.

Una hora después, la devastación mostró a una ciudad vencida por la furia de la naturaleza. Tlatelolco, la colonia Roma y el centro de Ciudad de México aparecían como los sitios más devastados. Los servicios de emergencia no llegaban. Era el casos. La información fluía sólo por radio, las estaciones de Televisa estuvieron fuera del aire durante las siguientes cinco horas después del terremoto.

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Las primeras escenas eran dantescas: edificios en llamas, decenas derribados y otros más a punto de desplomarse.

El humo y polvo se activaban al compás de la estrepitosa caída de las construcciones; voluntarios salieron como enjambre a ayudar y el centro quedó totalmente acordonado con cerros de escombros por todos lados.

Comenzaba el trágico recuento. Una sociedad civil organizada espontáneamente ayudaba a sacar cadáveres y heridos de los inmuebles. Así pasó en los edificios Regis, Victoria, Tlatelolco, Insurgentes, Ferrocarriles y tantos más, que junto con los hoteles Reforma, Continental y Cine Robles quedaron convertidos en ladrillos.

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La sociedad civil capitalina mostró su lado generoso y sin tregua se sumó a las tareas de los rebasados servicios de emergencia para rescatar gente atrapada y cuerpos sin vida. Ahí se mostró la invaluable labor de Los Topos, que realizaron infatigables jornadas de rescate. Una réplica del terremoto ocurrió 24 horas después y terminó por colapsar estructuras y edificios vulnerados el día previo.

​Han pasado 36 años y no se sabe con exactitud la cifra real de víctimas mortales, heridos y el monto de los daños materiales.

Organizaciones sociales de México estiman que la cifra de muertos fue de poco más de 10 mil; organismos internacionales calculan en 20 mil el número de fallecidos, mientras que la cifra oficial del gobierno de México fue de 3 mil 192.

Famosos que perdieron la vida en el terremoto del 19 de septiembre de 1985  | Nacional | W Radio Mexico

También se estima que los daños económicos fueron de 8 mil millones de dólares y que al menos 250 mil personas quedaron sin hogar y 900 mil abandonaron sus viviendas por inseguras.

La ausencia en el país de una cultura de protección civil para afrontar las grandes catástrofes obligó a crear en 1986 el Sistema Nacional de Protección Civil y diez años después, en 1996, el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), que hace meses ya no existe, lo desapareció el actual Gobierno de la República.

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