A Michoacán le faltan líderes sociales que se arrojen contra la inseguridad: Fucidim

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Morelia, Michoacán

Para reducir los índices de inseguridad que se vive cada día en regiones de alta conflictividad social en Michoacán; se requiere de “lideres sociales que se arrojen” a participar en temas de seguridad y con ello generar confianza con las autoridades, a las que nadie les cree, consideró Roberto Ramírez Delgado, presidente de la Fundación Ciudadana del Desarrollo Integral de Michoacán (Fucidim).

El representante empresarial reprochó que en la zona de Coalcomán nunca se ha logrado instalar una mesa de seguridad y justicia, en la que participen ciudadanos y representantes de instituciones estatales, municipales y federales para intentar delinear estrategias conjuntas que le hagan frente al crimen organizado y comisión de delitos; ello a semejanza de las mesas que funcionan en Morelia, Apatzingán, Lázaro Cárdenas, Uruapan, Zamora y La Piedad.

No se ha podido instalar la mesa de Coalcomán que aglutina a Coahuayana, Aquila, Aguililla y Tepalcatepec que junto con Chinicuila son municipios fronterizos con Colima, “porque no se han identificado líderes”, asegura Ramírez Delgado, quien participó en la Mesa de Trabajo conjunto entre México Evalúa y México SOS “ Impuesto Criminal: Michoacán. Lecciones y Precauciones”.

Foto: ACG

El presidente del organismo empresarial recalcó que nadie de la zona de Sierra-Costa le ha querido entrar a reunirse con los funcionarios del ramo de seguridad, porque la sociedad ha perdido la confianza en las autoridades.

“La seguridad es un tema que no muchos quieren incluirse; necesitamos que haya confianza mutua entre ciudadanos y autoridades; que haya cooperación entre ciudadanos y el gobierno en los tres niveles”.

El tema salió a flote porque México SOS y México Evalúa manifestaron su interés y preocupación por la región platanera de Coahuayana, cuyos productores han tenido que organizarse para tomar las armas y hacerle frente a la delincuencia que va acechando la zona, bajo la sombra de la extorsión.

Los productores de plátano de Coahuayana vivieron en el 2014 una ola de extorsiones por parte de los Caballeros Templarios, grupo que levantaba gente, pedían entre 20 mil y 30 mil pesos por el rescate, pero había a quienes se les despojaba de ranchos completos, si los capos no recibían su dinero, simplemente asesinaban a las víctimas.

Imagen de referencia

Desde entonces a la fecha, la comunidad generó esquemas propios de guardias comunitarias; las cuales operan con 130 mil pesos semanales, mismos que son aportados por productores y la comunidad. Hoy en día, el cartel de las cuatro letras ya rodea la zona.

Para Ramírez Delgado el camino más viable para enfrentar el fenómeno radica en la coordinación entre ciudadanía, representantes de la sociedad civil y autoridades del Estado (alcaldías y corporaciones policiacas de los gobiernos estatales) que gozan de paupérrimos niveles de confianza ciudadana; ese es el meollo para encontrar líderes que se arrojen al campo de guerra, buscando esquemas conjuntos que abatan la inseguridad.

Mientras tanto, el comandante de la policía comunitaria de Coahuayana, Héctor Zepeda señala lo siguiente: “Tiene que levantarse la gente de su propio pueblo para tener esta tranquilidad y después de tenerla, ya todos se quieren hacer cargo de la seguridad, ojalá lo hicieran”, tal como especifica Heriberto Paredes en el reportaje “Michoacán, una comunidad en armas para plantar plátanos”, publicado en El Universal el pasado 13 de septiembre.

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