Homenaje en el Clavijero a ícono de la Época de Oro del cine mexicano

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Morelia, Michoacán

Ayer jueves el Centro Cultural Clavijero (CCC) inauguró una exposición homenaje a Gabriel Figueroa, uno de los íconos de la fotografía y el cine de la Época de Oro del cine mexicano, la cual podrá ser visitada hasta finales de diciembre de este año.

La apertura del evento contó con la presencia del maestro Alejandro Sosa, director del CCC, Luis Flores, representante de la Red Michoacana de Festivales de Cine y la doctora Tania Ruiz, quien encabezó un recorrido guiado.

La expo está conformada por 4 núcleos que reúnen a unas 40 piezas ordenadas en forma cronológica, donde la más antigua, que data de 1939, y la más reciente, de 1958, las cuales fueron seleccionadas a partir del acervo que contiene el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE).

En estas fotos fijas se ponen de manifiesto algunos de los dotes de este maestro de la imagen: el montaje, la composición pictórica al abordar planos del campo y la ciudad, el sentido de profundidad, el claroscuro, la manipulación de la luz, y un ritmo visual que traslada al observador a los escenarios de los que desea ser testigo.

En la expo también se puede apreciar un mural realizado por el artista visual moreliano Fernando Pérez, inspirado en una foto de la película Flor Silvestre, al mismo tiempo, los concurrentes pueden asistir a una sala de proyecciones en la que se exhiben fragmentos de las películas de Gabriel Figueroa.

Las genialidades de un cinefotógrafo

Gabriel Figueroa (1907-1997) realizó estudió inconclusos de pintura en la Academia de San Carlos, y de música en el Conservatorio Nacional de Música, antes de fundar su propio estudio fotográficos en Ciudad de México y convertirse en el artista favorito de las grandes actrices y actores del cine de aquel tiempo.

Debutó en el cine tomando las fotografías fijas, ideales para promover las cintas, con la película Revolución o La sombra de Pancho Villa (1933, dir. Miguel Contreras Torres) y luego recibió una beca para ir a estudiar a Hollywood, donde se convirtió en discípulo de Gregg Taland, quien hizo la fotografía del mítico filme El ciudadano Kane.

A su regreso, fue el director de fotografía de la película Allá en el rancho grande (1936), del director Fernando Fuentes, que le valió el premio a la Mejor Fotografía en la Muestra Internacional de Cine de Venencia.

En los años 40 fundó, junto a otros artistas, la compañía Films Mundiales con la cual realizó más de 50 películas, como director de fotografía, muchas de ella con Emilio “El Indio” Fernandez, con quien formó una mancuerna memorable dentro de la Época de Oro del cine nacional que permitió el estreno de Río Escondido y otras propuestas fílmicas.  

A partir de 1950 comenzó a trabajar con Luis Buñuel, encargándose de la fotografía de Los olvidados (1950), El ángel exterminador (1962) y otras muchas películas de gran valor.

Fue el ganador 16 Premios Ariel por mejor fotografía, del Premio Nacional de Bellas Artes y del Premio Nacional de Ciencias y Artes.

Fue candidato al Premio Óscar a la mejor fotografía por La noche de la iguana en 1964.

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