Washington, EU
Ayer martes el gobierno de Estados Unidos anunció nuevas restricciones comerciales para la pesca en un intento por salvar de la extinción a las ballenas francas del Atlántico norte.
Las medidas regulan, entre otros aspectos, el uso de redes de pesca, en las que suelen quedar atrapados los mamíferos.
Las redes para atrapar crustáceos y peces en el fondo del océano como fletán, platija y bacalao son una de las principales causas de muertes de ballenas francas. Las cuerdas se enredan en sus bocas, aletas, colas y cuerpos, frenándolas y afectando su habilidad para alimentarse y reproducirse.
Otra de las principales causas de muerte son las embarcaciones, especialmente las que exceden los 18.5 kilómetros por hora.
Se estima que quedan unas 368 ballenas francas del Atlántico norte y su población no ha parado de disminuir en el último lustro. Desde 2017 hasta la fecha se han registrado 50 muertes o lesiones serias.
Pero, los grupos de conservación inmediatamente criticaron la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) por no ir suficientemente lejos para salvar a la especie de la extinción.
Michael Pentony, funcionario de NOAA respondió enseguida a estas críticas:
“Las nuevas medidas permiten a los pescadores de langostas y cangrejos seguir prosperando, pero al mismo tiempo reducen significativamente el riesgo para las ballenas francas en peligro de extinción”.




